29 dic. 2010

Renuncia

En una entrevista en Buenafuente, Andrés Calamaro renunció a su “progresía”. “Llegué (a España) siendo un progre de toda la vida, un simpatizante de izquierdas, una persona bien pensante… Y me voy de aquí convertido en otra cosa. Tal vez en un hedonista ético, un burgués social, ya veremos en qué…”, dijo el Salmón.
En otra entrevista, también para la televisión, Fito Páez calculó que Joaquín Sabina era un “izquierdista de derechas”. La reflexión de Calamaro fue en respuesta a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. La de Fito, por la inexplicable simpatía de Sabina por el Subcomandante Marcos, ese enmascarado de estambre que se escabulle por las selvas mexicanas.
Hoy en la mañana, para sacudirme la abulia que producen estos días, me puse a leer algunos textos que había apartado para cuando hubiera tiempo de sobra. Algunos de ellos estaban dentro de una revista en la que trabajé, hace ya diez años, en La Habana.
Me sentí tan lejos de todo lo que se decía ahí adentro, tanto en forma como en contenido, que acabé abandonando la lectura. La postergué para días aún más aburridos que este. Fue entonces que recordé las frases de Calamaro y de Fito. No puedo decir a ciencia cierta qué soy además de ser yo mismo, pero ya me es imposible ni siquiera acercarme a lo que fui.
Ya yo también renuncié a mi progresía. Cuando averigüe en qué acabé convirtiéndome, les digo.

3 comentarios:

Luis González Ruisánchez dijo...

Muy buen texto, Camilo, y es cierto, así pasa.

Rodrigo Kuang dijo...

Sabes, he pensado muchas veces en eso mismo. Si uno sigue siendo partidario de la justicia social ¿no es de izquierda?... si los llamados izquierdistas apoyan a la dictadura ¿no se vuelven derechistas?... En cualquier caso, siempre la cosa termina dándome lo mismo. Las etiquetas sólo sirven en los mercados.

Camilo Hernandez dijo...

Creo, tocayo, que nos toca rescatar la izquierda de tanto facha. En lo personal, no pienso renunciar al progresismo sólo por el retrato patético de los Castro, los Ortega, del propio Sabina, que declara orondo que "jamás" firmará una carta contra Cuba, cuando en realidad está diciendo que "jamás" firmará una carta contra los Castro. No me da la gana, vaya. Les toca a ellos, y a la Bonafini, y a Rigiberta Menchú y a Chavez y a Lula definir qué carajo son ellos. Yo estoy clarisimo. Y feli año, by the way