01 febrero 2026

Talín, Camilo y Estrella



Talín era nuestro vecino más cercano. Su casa estaba del otro lado de las dos líneas que pasaban frente a la mía, que era la estación de ferrocarril del Paradero de Camarones. Todas las tardes él pasaba a conversar con mi abuelo. Entonces los vecinos solían reunirse al final del día.
A esa hora, mi abuelo y yo leíamos, un sillón al lado del otro. En esa época, también, los niños pasábamos mucho tiempo junto a nuestros adultos. A mi abuelo Aurelio no le gustaba que lo interrumpieran cuando leía, pero Talín gozaba del privilegio de poder hacerlo.
Luego me fui a estudiar a La Habana y mi abuelo murió, pero Talín se quedó con la costumbre de cruzar las líneas y pasar por mi casa cuando ya se había bañado, entalcado y puesto la ropa de por las tardes. Siempre que me encontraba, me pedía lo mismo: 
—Camilito, trata de conseguirme el libro de Camilo y Estrella, de Chanito Isidrón.
Se puso muy feliz el día que se lo regalé. Entonces, dejó de pasar por mi casa. Lo veía desde el andén, bañado, entalcado y sentado frente al pozo de su casa, leyéndole en voz alta a su esposa Mercedita, que a esa hora terminaba de cocinar y empezaba a poner la mesa:
Un campo maravilloso,
lindo sol que reverbera,
sublime brisa campera,
cielo azul y suelo hermoso.
Un valle verde y gracioso,
una montaña intrincada,
una límpida cañada
y una espléndida vivienda,
todo eso es la gran hacienda
de don Patricio Moncada.
El libro hoy está en manos de Dulce, la hija más linda de Marino Pérez, el pocero y curador de vacas (lo hacía tanto con medicinas como con rezos). Me hizo llegar una foto de la cubierta del libro y de mi dedicatoria. Me llama la atención lo escueto y respetuoso que fui. Así éramos entonces con los mayores.
Después que Talín murió, mi madre me decía que a veces escuchaba su voz ronca y estruendosa. Eso solía ocurrir en el Paradero de Camarones: cuando alguien dejaba de estar, los demás necesitaban oírlo, presentirlo, seguir creyendo que aún andaba por ahí. 
Gracias a Dulce, volví a oír a Talín.