3 jul. 2018

Carta abierta (y de invitación) a Ariel Ruiz Urquiola

Ariel:
No nos conocemos, pero Cuba, nuestra condición de campesinos y el amor que le tenemos a la tierra nos unen. Estamos felices de que la dictadura, acorralada por tu inocencia, tu valentía y la movilización de tantos cubanos libres, se viera obligada a darte una "licencia extrepenal".
Hemos leído tu mensaje una y otra vez. Nos emocionamos cuando vimos la foto donde apareces junto a tu hermana, de regreso a casa. Ya no estás encerrado en una celda, pero estamos conscientes de que la isla entera es una prisión. Nunca estarás verdaderamente libre.
Aunque no corremos, ni remotamente, ninguno de los riesgos a los que tú estás expuesto, compartimos contigo cada una de las causas y las razones que te llevaron, primero al monte y después a la cárcel. También estamos dispuestos a acompañarte en tu lucha por “los derechos de la naturaleza”.
Te escribimos esta carta con la intención de hacerte una invitación. En una loma de la Cordillera Central dominicana, a la que le hemos puesto el nombre de H. D. Thoreau, tenemos una pequeña cabaña que ya es tu casa. Aquí, cultivándonos, hemos tratado de ir recuperando las cosas esenciales que tuvimos que abandonar al irnos.
Todas las esperanzas que habíamos perdido en Cuba, Ariel, tú nos las has devuelto con tu firmeza. Para agradecerte eso, quisiéramos que, cuando estés en condiciones de viajar, aceptes nuestra invitación a conocer el Cibao, el entorno único donde están las cumbres más altas del Caribe y a los amigos que tenemos aquí.
No lejos de nosotros, tal como lo describió Martí, “corre ancho y claro el Yaque”. Nos encantaría ir enseñándote las páginas de su Diario en estos paisajes y, juntos, identificar todo lo que tienen en común tu montaña con la nuestra.
Un fuerte abrazo,
Diana y Camilo

3 comentarios:

Segundo Aguero dijo...

Lindo esto. Un gran abrazo de un desconocido.

Anónimo dijo...

Hermoso gesto. Saludos cordiales

Unknown dijo...

Me ha gustado su carta y por ella he disfrutado de sus escritos en este Blog. Le aseguro que seguiré leyendo. Le saluda un Cabaiganense que vive en Santo Domingo también.
Nota: Me encanto la foto de la estación de Cabaiguan.