9 oct. 2017

Ernesto Guevara mira al pajarito

Un día como hoy, hace 50 años, Ernesto Guevara miró al pajarito y sonrió. Posaba para su última foto con vida. Tenía las manos y los pies atados, estaba herido. El corresponsal de El país en Miami, Pablo del Llano, le pide a un testigo de excepción, el agente cubano Félix Rodríguez, que reconstruya los hechos.
“En ese momento, honestamente, no tenía la percepción de lo que estaba ocurriendo, la magnitud que tenía esa operación —confiesa Rodríguez—. Para mí era una operación más. Para mí el Che Guevara no era la gran cosa, no era la figura que fabricó después Cuba”.
Cuando llegó la orden del presidente boliviano de que ejecutaran al prisionero, a Rodríguez le dieron de plazo hasta las 2 de la tarde para que lo interrogara. Hubo un momento en que hablaron de economía y Guevara culpó al embargo norteamericano del desastre cubano.
“Comandante, usted fue presidente del Banco de la Nación y ni siquiera era economista”, reclamó Rodríguez. “¿Tú sabes cómo llegué a presidente del Banco? —le respondió el Che— Un día entendí que Fidel estaba pidiendo un comunista dedicado y levanté la mano. Pero estaba pidiendo un economista dedicado”.
El piloto boliviano Jaime Niño de Guzmán interrumpió el interrogatorio con una cámara Pentax. “Mi capitán, el mayor Saucedo quiere una foto”, dijo. Justo antes de que el piloto accionara el obturador, Rodríguez le pidió al prisionero que mirara al pajarito.
Ernesto Guevara cometió muchos errores de cálculo durante toda su vida, sobre todo cuando fue presidente del Banco Nacional y ministro de Economía de Cuba. Pero el más grave de todos fue creer que valía más vivo que muerto, quizás por eso sonrió con el chiste del pajarito.
La foto de Jaime Niño de Guzmán nunca ha sido reproducida en vallas, camisetas, platos, portavasos o ceniceros.

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