7 abr. 2017

Cara C*

Estábamos sentados sobre la tarde
del antiguo Coney Island,
a un costado de la estación
que acabó extraviando
el tren de Marianao.
Te dio por hablar del silencio
y de la tristeza que da
en un parque de diversiones.
Yo me mantuve callado.
Hice todo lo que pude
para que llegara hasta ti
el sonido de un tambor
que alguien afinaba
en algún lugar de la playa.
Entonces empezó a llover
sobre la cara C
de aquel disco de Hendrix
que tanto nos gustaba.
La lluvia acabó sonando
igual que la guitarra.
Volvimos desnudos
al país que nos esperaba
del otro lado
de la 5ta. Avenida.

Hablar en nombre
del tiempo
es una responsabilidad
muy grande,
pero estoy seguro
de que aquella misma tarde
se fueron de Cuba los años 80.

*Una mañana cualquiera, a principios de la década del 90, volví en bicicleta a Cubanacán. Ya no recuerdo la razón, pero debió ser para ver a mi hermano Eduardo Lozano, quien entonces estudiaba en el Instituto Superior de Arte. Al pie de la escalera que subía a mi antiguo albergue, hice este poemita que permaneció abandonado hasta hoy.

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