31 mar. 2017

Arriero

El silente arriero sigue ahí,
mientras beso tus ojos
y sirvo un café
en el cuenco del amanecer.
En todas estas lomas
nadie como él
entiende al dios matemático
que creó el palo amarillo.
Solo así se explican
sus pasos certeros y rápidos
entre las ramas,
la neblina y el abismo.

No sé cómo darle las gracias
por esa música
que tiene la cañada
cuando él se mantiene
sigiloso,
expectante,
listo para darle
alcance a su presa
y dejarnos atraparnos
entre la mañana
y la lluvia
que seguirá cayendo
durante todo el día.

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