4 ago. 2015

La ciudad invisible de Homero y Maurice

(Escrito para la columna Como si fuera sábado, de la revista Estilos)

Ítalo Calvino es uno de mis escritores preferidos y Las ciudades invisibles uno de sus libros que más he releído. En él, el célebre escritor italiano se inventa 55 ciudades para que Marco Polo le explique a Kublai Kan, emperador de los tártaros, cómo se vive en el mundo que él no conoce.
El propio Calvino definió su libro como una discusión, unas veces implícita y otras explícita, sobre la ciudad moderna. “Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades”, advirtió.
En la revista Arquitexto (una de las más valiosas publicaciones periódicas que se han producen en República Dominicana) apareció 'Alma de barrio', un ensayo gráfico de Homero Pumarol y Maurice Sánchez sobre la ciudad más grande y más desconocida del Caribe insular.
Como bien apuntan los editores de la revista, en este conjunto de imágenes se exploran otros territorios de Santo Domingo, esos que nunca son reseñados ni fotografiados por los que se concentran en exaltar el “Nueva York chiquito” de la exclusión y la demagogia.
“Sin ser urbanistas ni arquitectos, captan sugerentes aspectos que aportan otra lectura de la ciudad. Este ensayo gráfico propone un recorrido por barrios de la capital (…). Desde allí nos invitan a reflexionar sobre la eterna y constante condición de urbe inacabada y en constante transformación”, advierten los editores de la revista.
Descubrí el número de Arquitexto en el que aparecen las fotografías de Homero y Maurice en una de esas mesas donde se amontonan publicaciones para que uno no pierda la paciencia esperando. Debo reconocer que ese hallazgo me salvó durante casi una hora y, de paso, me empujó a escribir estas líneas.
República Dominicana es en verdad un país muy diverso y fascinante, pero lo más valioso de su cultura y de su gente pasa desapercibido o es reseñado erróneamente la mayoría de las veces: O se le mira con una impostada sofisticación o se le simplifica a lo típicamente caribeño.
De ahí la importancia de 'Alma de barrio'. Tanto las imágenes como los textos nos convidan a mirar a ese punto donde nunca nos enfocamos. Se trata de las puertas y las ventanas por las que el “progreso” jamás ha pasado, esas que no escatiman colores para dejar de ser invisibles.
En la misma mesa donde encontré la revista Arquitexto, había más de diez publicaciones cuyo único contenido era el exhibicionismo visceral de los que en verdad creen que vivir en un Nueva York chiquito. Después de una breve hojeada de tantos cocteles y fastuosas familias sonrientes, volví a las páginas de Homero y Maurice.
Nací en el Paradero de Camarones (un pequeño pueblo del centro de Cuba que jamás ha encontrado espacio en los mapas) y viví hasta los 33 en La Habana. Pero hace ya 15 años que resido en Santo Domingo y es esta ciudad la que define quien soy ahora.
Esa es la principal razón por la que estoy tan agradecido de Homero Pumarol y de Maurice Sánchez. Gracias a sus palabras y a sus imágenes puedo confirmar que no vivo en una ciudad invisible, por más que traten de enmascararla, ocultarla o negarla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Feliz regreso de vacaciones!