29 ene. 2015

El lento desgaste de los días

Sartoris, una de mis novelas preferidas, comienza con una conversación entre dos sordos y un fantasma. “John Sartoris resultaba mucho más palpable que aquellos dos ancianos, unidos por su sordera común a una época ya muerta que se hacía cada vez más tenue con el lento desgaste de los días”, se lee en el segundo párrafo.
En la Cuba real sucede ahora mismo algo muy parecido a esa situación ficticia creada por William Faulkner. Dos ancianos, a quienes el exceso de poder ha dejado sordos, tratan de negociar algo que no pueden, porque ellos pertenecen a una época ya muerta y su interlocutor habla constantemente del futuro.
Ayer, ante varios jefes de estado de Latinoamérica, el dictador Raúl Castro dio a conocer las condiciones que su gobierno le ponía a Estados Unidos para normalizar las relaciones entre ambos países. En esa negociación, donde han participado muchos (¡hasta el Papa Francisco!), los cubanos no ha sido consultados ni una sola vez.
Por lo tanto, no debemos esperar nada de ella. Estados Unidos no tiene por qué responsabilizarse con el fin de la dictadura en ‪#‎Cuba, tampoco es su deber ayudar a los cubanos a ser libres. Por eso estoy a favor del fin del embargo y que entre ambos países existan relaciones normales. Eso, al menos, acabaría con la principal excusa del fidelismo (y de sus acólitos).
Obama hace bien. Los que hacemos mal somos nosotros, que le pedimos a un tercero que nos resuelva los problemas. Cuba no será libre cuando por fin comamos pollos de Kentucky, maíz de Kansas, pescados de Alaska y refrescos de Atlanta. Eso no impedirá que sigamos teniendo un país baldío.
Cuba será libre cuando los cubanos seamos capaces de ponerle fin al régimen opresor que dividió a nuestras familias, destruyó a nuestra nación y arruinó el futuro de varias generaciones. Insisto, no depende de Estados Unidos sino de nosotros.
Es nuestra responsabilidad acabar con el lento desgaste de los días en Cuba.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuba tampoco será libre con los dólares de Washington y de la CIA.

Ray Ray dijo...

Lo que todos sabemos ya...el bloqueo es dentro y seguiremos bloqueados hasta q el regimen no desaparezca totalmente sin dejar ni un gancho en el suelo..vaya!

Joel Cano dijo...

Aquí en Francia dicen: Ayúdate y el cielo te ayudará.

Ileana Medina Hernández dijo...

Muy bien dicho.

Carla Inés Pérez dijo...

De acuerdo contigo, en Costa Rica, Raúl dijo algo sobre lo mucho que se había puesto en juego para lograr esa sociedad que ellos tienen. Creo que en eso tiene razón él. Ellos dos si "lucharon" por lo que tienen. Ninguno de nosotros hemos luchado por nada.

Anónimo dijo...

A la generación de sus contemporáneos la engañaron, cogieron el cheque en blanco que le entregaron al actual moribundo y lo pusieron a su nombre en un banco soviético.
Remanentes de la primera generación y parte de la segundo algo lucharon pero perdieron ante el poder consolidado, la demagogia izquierdista y el apoyo o la indiferencia de los poderosos.
A partir de la tercera generación se impuso la simulación, la desidia, la impotencia ante enemigo totalitario y el faro del exilio como única tabla de salvación.
Después, la vida sigue igual, los que huyeron pidiendo que otros hagan lo que ellos no se atrevieron o no supieron enfrentar y los que no han podido escapar simulando.
Al final la única y última vencedora será la muerte y el tiempo que hará que todo quede en el olvido

Anónimo dijo...

Camilo:

No se si has visto el documental "Canción de barrio" que trata sobre la gira que Silvio viene haciendo por los barrios de La Habana.

Comencé a ver ver el documental con mucha reticencia por tratarse de El Necio, pero debo decir que me impresiono por la forma en que se centra, no en la propaganda de la figura sino en los problemas y necesidades de las gentes, su miseria material y desesperanza. Es de destacar también la forma en que se utilizan las canciones, hechas en otra época o contexto, para subrayar el mensaje de la ruina en que ha convertido a nuestro país medio siglo de dictadura.

No se cual ha sido el objetivo de los realizadores, pero no me cabe duda de que el documental es una de las criticas mejor hechas al engaño que para el pueblo ha sido el castrismo.