1 ene. 2015

Cumbre

Está perdida en la maleza de las alturas de Santa Clara, a unos pocos kilómetros de Placetas. Los viejos ferroviarios contaban que era la estación donde más bajaban las temperaturas en toda la isla, por eso preferían evitar la intemperie de su andén en tiempo de frío.
Hasta enero de 1976, fue un importante enlace en la Línea Central de Cuba. En ella nacía la sinuoso línea de Trinidad y combinaban varios trenes locales con los que circulaban entre La Habana y Santiago. A partir de esa fecha, en que se inauguró el nuevo trazado de la vía principal, Cumbre quedó atrapada en el interior de un ramal.
Primero fue cerrada al público, luego convertida en viviendas. A partir de ahí comenzó un lento viaje hacia las ruinas que aún no termina. Aunque ya su fachada está desfigurada, aún puede intuirse la elegancia de sus dos andenes. Según los que han estado ahí, una densa neblina pasea por ella todas las noches.
Hace unos meses, Carlos Alejandro Rodríguez (autor del blog La Aldea Maldita) supo que yo andaba buscando una foto de la estación de Cumbre. La semana pasada, por fin, se las ingenió para llegar desde Guaracabuya hasta ella, atravesando guardarrayas y caminos abandonados.
Ahí la tienen. Está deshecha, pero hace 40 años en su andén se detenía el majestuoso Habana-Santiago. La ceiba que está en el fondo no me dejaría mentir.

1 comentario:

Carlos Alejandro dijo...

Camilo, tus palabras me hacen vivir un tiempo que no me pertenece (al menos como presente). He tratado de vivir el movimiento de los trenes, los pitidos, el ir y venir, el terremeto de la estación entre dos líneas.
¿Qué hacemos con el pasado? ¿Con la evidencia maltratada del pasado? Ha sido un placer hacer estas fotos para ti. Volveré a Cumbre. Espero que también regreses. Un abrazo enorme, desde Guaracabuya.