7 dic. 2014

Cuba, a diario, desde hace 5 años

Diario de Cuba (DDC) acaba de cumplir 5 años. No quiero que se siga alejando la fecha sin darle las gracias por escrito, desde el andén de El Fogonero, a todos los que permanecen atrincherados en uno de los últimos reductos del periodismo cubano.
Como bien reza en el editorial hecho para la ocasión: “A pesar de los ataques informáticos y mediáticos del castrismo, DDC ha logrado convertirse en referencia obligada para todos los sectores de nuestra comunidad transnacional, así como embajadas, cancillerías, e incluso oficinas del régimen”.
Los aciertos y la persistencia de DDC se deben en gran medida a Pablo Díaz Espí y Antonio José Ponte. Pablo es hijo de Jesús Díaz, fundador de varios proyectos editoriales claves en el último medio siglo cubano. Como su padre, Díaz Espí ha trabajado (y luchado) desde la pluralidad para mitigar los estragos del pensamiento único, la censura y la falta de información en Cuba.
Ponte, uno de los más importantes y consecuentes intelectuales de mi generación, ha logrado que lo mejor de las letras cubanas actuales publiquen sus inéditos en DDC. Esto ha multiplicado el valor de la página, porque permite disponer, sin censuras ni omisiones, de las más recientes creaciones de cubanos casi en tiempo real.
Sin DDC, el sumidero del periodismo cubano sería más hondo aún. Hay muchas más razones para felicitar a su equipo por su primer quinquenio (que espero sea el único fuera de Cuba), pero esa es quizás la más importante.

1 comentario:

Mario Rivadulla dijo...

Camilo querido: Nos sumamos a la felicitación. Es casi heroico el esfuerzo.
Que tengas una feliz celebración de estos días y un año 2015 pleno de dicha y éxitos.Saludos a tu esposa. Un fuerte abrazo.