10 nov. 2014

El tiempo de las ruinas

Como a muchas otras cosas en la Isla, la revolución de enero de 1959 le cambió el nombre al ingenio Hormiguero. De un día para otro, aquel próspero territorio, cubierto de cañaverales, ramales de ferrocarril y chuchos de caña, empezó a llamarse Espartaco, como el esclavo tracio.
Durante más de un siglo, Hormiguero hizo historia por su gran eficiencia. Sus cosechas duraban justo lo que necesitaba la industria para producir la cuota que le habían asignado. Por años, la fiesta de fin de zafra se celebró con la Orquesta de Chapottín, el Louis Armstrong del son cubano.
Cuando mi tío Aramís quiere recordar esa época, deja que la voz de Miguelito Cuní se oiga en los cuatro costados de su casa. Durante el medio siglo que duró la República, el batey del ingenio Hormiguero no paró de crecer. La prosperidad levantó un cine, tiendas, bodegas, pequeños chalets y  hermosos jardines.
Justo después que le cambiaron el nombre comenzó la decadencia. Nunca más volvió la Orquesta de Chapottín, jamás se oyó allí la voz de Miguelito Cuní. Durante el medio siglo que ha durado la Revolución, el batey del ingenio no ha parado de arruinarse.
Es como si una tormenta invisible hubiese demolido todo, todo excepto las antiguas chimeneas y una pequeña torre de ladrillos. Dentro de la torre hay un reloj. Aunque está intacto, permanece inmóvil, como si se negara a medir el tiempo de las ruinas. 

3 comentarios:

Carlos Alberto Montaner dijo...

Magnífico texto, Camilo. La aplanadora socialista también pasó por el central Hormiguero. Un abrazo,

Labrada dijo...

Guajiro, lindo, lindo, habla de ruinas pero es muy lindo texto.

Anónimo dijo...

Dios mio: Gracias Camilo, hacia años que no veia algo de mi pueblo,nadie me manda fotos del pueblo donde naci y creci. Todavia me parece que fue ayer que jugaba en el jardin que habia cerca del reloj ,donde habia columpios y el Tio vivo. Como pasaba a pelarme a la Barberia de Higinio y despues de Juan. Ya no lo reconozco,le han quitado lo que era parte de nuestra cultura y la razon de ser de Hormiguero.
Un abrazo fuerte
Juan Manuel Falcon