7 jul. 2014

¡Qué vivan los cinco! (Héroes cubanos en el Juego de las Estrellas)

Yasiel Puig hizo historia al obtener 4.9 millones de votos de los fanáticos.
Por primera vez en las Grandes Ligas desde 1968, cinco cubanos asistirán al Juego de las Estrellas. Ese es el tipo de frase que le encantaba decir al Fidel Castro mercadólogo. Si se revisan sus 47 años de discursos interminables, cada dos o tres párrafos se tropezará con una.
“Por primera vez en las Grandes Ligas desde 1968, cinco cubanos asistirán al Juego de las Estrellas”, habría dicho Fidel después de reacomodar los micrófonos a la altura del momento histórico, no sin antes levantar el dedo índice como si fuera una mirilla telescópica.
Con toda seguridad, al publicista que creó eslóganes tan audaces como “Convertir el revés en victoria”, le habría encantado ser el portavoz de esta gran noticia. Si no fuera porque significa la derrota definitiva de su atroz política deportiva, la cual condujo a la catástrofe, inning tras inning, a un deporte que es un signo de identidad de Cuba.
Los cinco peloteros cubanos que fueron reconocidos con los votos de los fanáticos, debieron recorrer un camino mucho más largo y denigrante que ningún otro jugador de ninguna otra nacionalidad. Para empezar, tuvieron que escapar de su propio país, donde aún les llaman desertores y prohíben toda noticia relacionada con ellos.
Para algunas de las leyendas del béisbol cubano reservó Fidel Castro sus peores insultos. “¡Despreciemos a esos que se venden por treinta monedas, como dicen que fueron las monedas que recibió Judas por su traición!”, llegó a pedirle al pueblo cuando el astro Rolando Arrojo decidió probar suerte en el mejor béisbol del mundo.
Han pasado 18 años de aquella penosa alocución. Para los jóvenes cubanos, Fidel Castro ahora no es más que el fantasma viejo y perdulario que les dejó un país sin futuro. Yasiel Puig, Yoenis Céspedes, Aroldis Chapman, Alexei Ramírez y José Dariel Abreu, en cambio, son héroes, ídolos, ejemplos a seguir.
Por primera vez en Grandes Ligas, desde el remoto año de 1968, cinco cubanos asistirán al Juego de las Estrellas. Sospecho que para este revés, Fidel Castro no habría encontrado la frase que pudiera convertirlo en victoria. A fuerza de batazos, lanzamientos a las esquinas y jugadas espectaculares, estos muchachos han derrotado cinco décadas de intolerancia y absolutismo.
Aunque es un hecho histórico para la historia de Cuba, la prensa del régimen se asegurará de no mencionarlo. A pesar de que significa una de las mayores hazañas del deporte nacional, ningún periodista se atreverá a comentarlo.
Resulta demasiado peligroso y sumamente desestabilizador el hecho de que cinco cubanos se atrevieran a lograr el sueño de sus vidas. Que lo intentaran sin pedirle permiso a nadie y a riesgo de perderlo todo, incluso la vida, es una derrota que el invicto Comandante ya no está en condiciones de asimilar. 

1 comentario:

Mario Rivadulla dijo...

¡Muy bueno, Camilo, muy bueno!