26 abr. 2014

Las ciguas han vuelto a casa

© María Vicente Sarlabous (2014)

(Escrito para la columna Como si fuera sábado, de la revista Estilos)

Alrededor de nuestro edificio hay varios árboles. Afortunadamente, su arquitecto le dio tanta importancia a la estructura como a su entorno, por eso concibieron en él árboles endémicos de República Dominicana. Eso hace que permanezcan el día entero llenos de aves.
Cuando nos mudamos, una de las palmas reales tenía un inmenso nido de ciguas. Por las tardes irrumpían en nuestra terraza y la compartían con los zumbadores que suben a libar las flores de las macetas. Disfrutábamos hacernos invisibles para dejarles todo ese espacio a ellas.
Pero un día mal llegó una brigada de jardineros con órdenes precisas. Podaron los árboles hasta dejarlos irreconocibles. Uno de ellos se hizo cargo del nido de ciguas. Se subió en una escalera y no paró hasta destruirlo por completo.
Por su biodiversidad, República Dominicana es comparada con un continente en miniatura: cuenta con el punto más alto del Caribe (el Pico Duarte, con 3.087 metros) y el punto más bajo de todas las islas oceánicas (el lago Enriquillo, con 44 metros por debajo del nivel del mar).
Todo lo que hay entre esos dos extremos provoca la admiración de biólogos y ecologistas del mundo entero. Uno de ellos fue el costarricense Darío Fernández, quien se empeñó en salvar a Bertha, Gavi y George, tres polluelos de Gavilán de la Hispaniola que nacieron en Los Haitises.
En República Dominicana apenas sobreviven unos 300 gavilanes. El último refugio de estas aves en peligro de extinción se concentra al pie de mogotes forestados o en sabanas con ceibas, palmas, yagrumos, cocos y jobos. Los campesinos, ignorantes de su valor, los cazan con escopetas, trampas o tirapiedras.
Darío llegó a importar ratones de Estados Unidos para darle de comer a Bertha, Gavi y George. Las pequeñas aves nunca llegaron a conocerlo. Él se cuidó de no entrar en contacto con ellas para que mantuvieran su instinto salvaje. Cuando llegó el momento de ponerlas en libertad, las llevó al área protegida de la Fundación Ecológica Puntacana.
Los que presenciaron el acto de despedida, no olvidan el momento en que Darío rompió a llorar. Justo unos segundos antes, Bertha, Gavi y George habían levantado el vuelo, ya libres para siempre en un entorno donde estarían a salvo de la depredación.
Darío se fue a África y los tres ejemplares, al cabo de unos pocos meses, empezaron a cazar solos. Sus vuelos en distintas direcciones por la extensa área protegida, son monitoreados por la Fundación Ecológica Puntacana. En toda la zona está absolutamente prohibida la cacería de cualquier especie de ave.
En Santo Domingo, ante la dramática reducción de la floresta, las ciguas palmeras se las han arreglado para hacer nidos en postes del alumbrado, torres de comunicación y en todo lo que se les parezca a una palma. Aunque a veces sus esfuerzos tienen un final dramático, como ocurrió en el jardín de nuestro edificio.
Esta ave compartidora, alegre y bulliciosa —dominicana al fin— es tan rara, que fue necesario crear una familia y un género para ella sola. No hay más de 10 familias con una sola especie en el mundo y la cigua palmera, el Ave Nacional de República Dominicana, es la única endémica de las Antillas.
Nuestras ciguas han vuelto a casa. Ahora a mí me toca vigilar a los jardineros. Quiero contarles la historia de lo que han hecho gente como Darío, la Fundación Ecológica Puntacana y todos los dominicanos buenos que están decididos a salvar esa parte de su identidad que aprendió a volar.
Lo único que quiero hacerles entender es que sin aves y sin nidos, la belleza de un jardín siempre será estéril, frívola, inmerecida.

4 comentarios:

Indhira Moquete de Ramos dijo...

Hola Camilo!
Tu y tus ciguas y yo y mis cotorras. Ayer cuando leia tu articulo no podia dejar en la similitud de la historia actual de mis cotorras, me paso exactamente lo mismo con mi hermoso arbol de framboyan que acompañaba mi terraza y mi ventana(aunque era de mis vecinos ese arbol lo sentia como mio), todos los dias venian mis 5 cotorras a despertarme, pitarme, o simplemente a jugar con mis hijas.
Hace casi un mes me lo cortaron y con aquel hermoso framboyan se fueron mis queridas cotorras, desde aquel dia increiblemente e inconsiente siempre siento que me hace falta algo importante de mis dias, todo esto ocurre en medio de mi alboroto de cambio de pais y te lo cuento a ti por que todos pensaran que me esta afectando el la idea de irme. Pero no, si todos entendieramos la importancia y la alegria que nos dan las cosas simples, ese framboyan y esas cotorras libres, pero lo suficientemente conciente para venir a mi casa todos los dias a alegrarme y ser parte de mis dias.
Gracias por tus hermosas historias tan reales y concientes cada sabado.
Un abrazo.

Jacqueline Troncoso dijo...

Gracias Senor Venegas por tan emotivo articulo que hoy sábado nos regalo. Soy amante de los animales, actualmente soy voluntaria activa y junto a la Dra Marilyn Lois encargada de la unidad de proteccion animal del Ministerio Publico hacemos lo que esta en nuestras manos para ayudarles.
En nuestro país todos los animales son muy maltratados, las aves no escapan por ej. últimamente hemos visto como están acabando con los Guaraguaos, por el hecho de comerse las gallinas de algunos campesinos, los están matando y quedan pocos en la isla, recientemente un fotógrafo encontró un guaraguao colgando hasta morir en la misma Sierra de Bahoruco, según lei de una fuente pero no confirmada en su totalidad aunque si vimos la foto, los matan porque se comen las gallinas que crian alli mismo (cadena alimentaria), igualmente un ciudadano en días pasados colgó una foto de el en FB y el trofeo era un guaraguao cazado mas su fusil. Ni hablar de las pobres lechuzas cara de ceniza que tampoco escapan de la maldad humana, hace una semana rescatamos una en Bani.
Actualmente nuestra meta es sacar los caballitos tirando pesadas carretas de nuestras calles que de acuerdo a la ley 248-12 recién promulgada es una practica prohibida, igual fomentar la esterilizacion de perros y gatos callejeros. La ley es muy amplia, si gusta le entrego un ejemplar para que la tenga a mano. Estamos a sus ordenes.
Jacqueline

Anónimo dijo...

GRACIAS POR ESCRIBIR TAN LINDO Y DE ESA MANERA TAN VALIENTE QUE DICES LAS COSAS TE ADMIRO DEMASIADO CUBANITO DEL DIACHE

Anónimo dijo...

Soy fan de todo lo que escribes y ahora descubro tu blog y esto es lo maximo!!! Desde Puerto Plata te deseo muchas bendiciones y exitos que te los mereces cubano lindo!!!