5 abr. 2014

EL CUBANO SE OFRECE (I). El tren que me enseñó a mirar Iván Cañas



     

© Iván Cañas (1968)

El Mixto (un tren que circulaba entre Cumanayagua, Mataguá y Santo Domingo) pasó cuatro veces al día por toda mi infancia. Su formación consistía en una locomotora, un coche de equipaje y dos de pasajeros. El coche de equipaje era muy antiguo y de madera. Los de pasajeros, se llamaban Pionero y habían sido armados con piezas de autobuses y vagones de carga.
Un libro, publicado en los años 80 del siglo pasado, me enseñó a mirar aquel tren de una manera diferente. En las páginas de El cubano se ofrece, aparecen los pasajeros y el guardafrenos de un tren que está a punto de partir de la estación de Caibarién.
Corría el año 1969 y la revolución se había embarcado en lo que acabó siendo uno de sus mayores naufragios: La Zafra de los 10 Millones. La revista Cuba Internacional envió al reportero Félix Contreras y al fotógrafo Iván Cañas al norte de la provincia de Las Villas.
Aunque la misión era producir un reportaje lleno de optimismo, el resultado fue una mirada neorrealista de un país que comenzaba su lenta pero inexorable marcha hacia la ruina. Cuadro a cuadro, desde la inmovilidad, es visible que el fracaso se había puesto en marcha.
Con esas imágenes, Iván Cañas logró uno de los capítulos más importantes de la fotografía cubana. Y yo, aprendí a mirar los rostros que se ven en las ventanillas de los trenes detenidos. Gracias a Joaquín Badajoz, que nos puso en contacto, Iván me ha hecho llegar algunas de aquellas imágenes.
Publicarlas en El Fogonero es un verdadero privilegio y un regalo inmejorable para el niño que fui en el andén del Paradero de Camarones, cuando el Mixto llegaba retrocediendo y se detenía justo delante de mí. Entonces no sabía lo que significaban aquellos rostros que me miraban desde las ventanillas. Lo supe cuando conocí la obra de Iván Cañas.
Desde entonces también puedo reconocer casi todas las maneras que tiene el cubano de ofrecerse.

1 comentario:

Ivan dijo...

an Cañas Camilo, preciosas tus palabras sobre "El Cubano de Ofrece"...es increible como con el paso implacable del tiempo, gente como tu...jovenes y de otra generacion, han ido redescubriendo este libro que las autoridades de Cuba nunca destacaron, y jamas promovieron....tenemos que decir, como diria Consuelito Vidal "Hay que tener fe, que todo llega".
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