30 mar. 2014

El Carahata

Era un engendro, quizás el más estrambótico de todos. En Cuba, cuando el régimen embargado se fue quedando sin medios de transporte, se comenzaron a canibalizar los equipos ya desahuciados. Fue así que surgieron los más increíbles artefactos.
La máxima expresión de esa “industria” fue el Camello (un colosal autobús con dos jorobas que estremeció a La Habana de los 90). Pero hubo muchas otras invenciones, como la Guarandinga (mitad camión, mitad autobús) o el Guerrillero (un autobús Canberra encaramado en una plancha de ferrocarril).
Pero ninguna ocurrencia de los “innovadores y racionalizadores” cubanos (así se les llamaba) permaneció tanto en el tiempo como el Carahata. Era un minúsculo vehículo de ferrocarril que lograba avanzar por los ramales en peor estado, esos que ya no soportaban el peso de las locomotoras.
A principios de los años 80, el Carahata de Ranchuelo a Mataguá fue el único medio que nos quedó para llegar hasta la estación de San Juan de los Yeras, donde vivían mi tía Titita y mis primos Lazarita y Ariel. La gente no cabía de pie en su interior, para sentarse solo disponían de tres largos bancos de madera.
Más de una vez viajé en aquella pequeña cápsula en compañía de cerdos, guineos, guanajos y gallinas. Aun cuando los rieles se perdían debajo de la hierba, el Carahata lograba adivinarlos. Sus sonidos se limitaban a un trac trac, trac trac, trac trac, uniforme, exasperante.
Nada más se oía. Salvo los murmullos de los viajeros y la voz del conductor, solo cuando tenía que indicarle al maquinista que pusiera al Carahata en marcha:
—¡Dale a viaje!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola.
Me has traído muy buenos recuerdos de mi niñez,en Villa Clara, donde pasaba mis 2 meses de vacaciones. Muchas veces usé el Carahatas desde Mataguá, donde empezaba la línea, hasta Zapatero, un pequeño caserío, casi llegando a La Jorobada, para luego seguir a pie a casa de mis abuelos. De esa línea no quedan ni los raíles, los fueron robando poco a poco hasta dejar solo un terraplén para caminar hasta Mataguá.Recuerdo el olor a azúcar y brea de la estación de La Jorobada, donde se cargaba caña recién cortada en tiempos de cañaverales. Todo fue destruído,cambiado para peor.La guarandinga que antes hacía el viaje hasta San Juan de los Yeras desde Mataguá, varias veces al dia y que casi nunca fallaba....ahora pasa en días alternos, y ten suerte que funcione, que haya gasolina,y las lluvias permitan el paso, pues el camino nunca se ha asfaltado.Qué vergüenza de país.

Anónimo dijo...

Camilo: en Cuba aun quedan guineos?
Ya sé que parece una tontería, pero para mi es algo proustiano...

Omar