27 may. 2013

En un hotel de Miami


Solo para Diana

Mientras permanecían encendidas las tres velas
(que compraste para apaciguar
el olor de la cocina hindú),
resonaron los vuelos nocturnos
y el carguero que pasó
por debajo de las aves que dormían.
A esas horas de la madrugada,
solo tú y tus miedos estaban despiertos.
Los aviones no cesaron de abalanzarse
sobre aquella extraña ínsula
y el tren no se detuvo
hasta llegar a Fort Lauderdale.
En cambio tú seguiste inmóvil,
con los ojos bien abiertos y el ceño fruncido.
Parecía que acababas de tener una pelea.

La escena permaneció invariable
como en un film de Andy Warhol.
Tampoco la Luna llena se movió de su sitio.
Por eso nunca se hizo notar
entre todas las cosas que sucedían.
En la ventana de la habitación
se veía el silencio del lago artificial.
La luz de las velas
expandían una extraña oscuridad,
algo muy parecido
al color que acompañaba a tus miedos.

Antes del amanecer llegó un aguacero.
Fue muy fuerte, sus ráfagas y relámpagos
daban contra los cristales
(más de una vez hicieron que te estremecieras
y miraras fijo
hacia las flamas de cashmere woods).
Recuerda que hablo del 24 de mayo de 2013,
en un hotel de Miami.
Describo cada detalle
para que sepas que no dejé de acompañarte
ni siquiera un segundo.
Solo me hice el que dormía.
Tendido en un rincón de la cama,
me quedé a vigilar
que la escena se mantuviera invariable,
como en uno de aquellos films
que hizo Andy Warhol
cada vez que él y sus miedos permanecían despiertos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

envidio el amor que le tienes a esa mujer, me gustaria que aunque sea un marciano me quiera asi

Anónimo dijo...

ME GUSTARIA SABER SI EL VIDEO ES DE VERDAD DE ESA NOCHE QUE NARRA LA POESIA???

Diana S. dijo...

Ese video fue tomado esa noche. Lo que no imaginé es que inspiraría un poema tan hermoso. Gracias, Camilo Venegas, por estar ahí.