19 mar. 2013

Rafael Hernández, el intermediario


Ya una vez acuñó el término “ciberchacleteo”, que tanto nos gustó, porque reconocía la identidad de los múltiples y constantes debates que se producen en Internet sobre Cuba. Entonces, Rafael Hernández calculó mal, no reparó en que pocas cosas son más legítimas y liberadoras que un cubano chancleteando.
Ahora, en una entrevista para La Pupila Insomne, la bitácora del oficialista Iroel Sánchez, Hernández vuele a la carga y otra vez, tratando de deslegitimar, revindica. Le pasa siempre. Lo que él cree despectivo, se trastoca en un elogio inmejorable.
La entrevista apenas tiene 4 preguntas, pero las respuestas son extensas. Aunque ya se nota que Hernández sabe un poquito más de Internet (es probable que ahora pueda navegar desde su casa, a muy poca velocidad, pero libremente), aún tiene una fuerte tendencia a la perorata, tan inefectiva en el entorno 2.0.
Pareciera que los cuestionamientos se hacen con el objetivo de contribuir a la cruzada de la dictadura contra una mujer: Yoani Sánchez. Pero la autora de Generación Y es solo un pretexto. Lo que en verdad busca el director de la revista Temas es reclamar para sí el rol de intermediario entre los intelectuales norteamericanos y cubanos. Se cree con ese derecho, necesita de esa "búsqueda" (que en el idioma del chancleteo es sinónimo de subsistencia).
Como siente que se está quedando afuera, que comienza a ser ignorado, reacciona de la peor manera: descalifica, insulta, reprime. Usa las armas preferidas del Estado al que representa. Por eso suena tan descarado cuando le achaca a otros los términos que lo definen a él: provocación, intolerancia y extremismo.
Llamar moscas a algunos cubanos que ponen por escrito lo que piensan, porque no lo hacen de una única manera, delata al represor que se encubre en el académico. Pero, sobre todo, demuestra su total falta de independencia, porque se ve en la necesidad de hablar por el régimen que le paga y subvenciona sus publicaciones.
Moscas, moscas ciberchancleteras. Nada inspira más que el desprecio.

4 comentarios:

Juan Suárez-Rivas dijo...

Estupendo!!!

Blanca Acosta dijo...

Yo le copio a Beatriz Maggi una pregunta muy shakespereana que se hacía en estos casos: ¿qué vientre engendró a estos monstruos?

Lilo Vilaplana dijo...

Despreciable un estado que le da limosnas cibernéticas a un miserable como este para seguir dividiendo y descalificando a sus paisanos, porque opinan contra una dictadura que encierra a verdaderos intelectuales, como es el caso del escritor Ángel Santiesteban. Y lo peor es que la tiranía y las embajadas en todas parte "consigue" elemento oportunista que utiliza para el "ciberchancleteo", y para organizar actos, criticar y ofender a personas como Yoanis Sánchez, que desde su computador o ahora "en vivo" recorre el mundo para denunciar lo que pasa en Cuba.

Ana Vargas dijo...

Lo conozco desde mucho, cuando apenas era un adolescente -un año mayor que yo- y ambos estudíábamos en elPre especial Raúl Cepero Bonilla. Después, la escuela de Letras. ëramos una escalerita del mismo pre: rafael y Mirta Yáñez, un curso por encima del mío; Ivçan Pérez Carrión, uno por debajo del mío...todos egresados del Cepero; pero ya en esos años no había aquella unión que nos caracterizó en los años de pre. ¿Por qué? pues muy fácil la respuesta. Rafael estuvo siempre el lado de la oficialidad que diezmó a la universidad y en especial a la escuela de Letras mediante la llamada "depuracion", cuando expulsaron a todos aquellos de dudosa reputación revolucionaria.
Rafael nació para oportunista y cobarde. Esas cualidades, parece que las ha ido perfeccionando con el tiempo. Pobre tipo. Algo hay que reconocerle, y es que la inteligencia le alcanzó para mantenerse a flote, como siempre ha querido.