23 mar. 2013

Con Bebo, camino a Quivicán


En Santo Domingo, son las 10:47 de la noche del viernes 22 de marzo de 2013. En estos momentos, Bebo Valdés es trending topic en República Dominicana. Con sus propias palabras y con ese piano silencioso que son las teclas de las computadoras o los smartphones, los dominicanos le rinden homenaje al gigante de la música.
Bebo Valdés nació en Quivicán en 1918 y acaba de morir en Estocolmo. En sus 95 años de vida hay otra fecha importante: 1960. Una revolución en su país y el amor de una sueca se combinaron para que el genial pianista decidiera exiliarse. Tenía 42 años, su ausencia duró 53.
Muchas veces, de distintas maneras, le ofrecieron a Bebo la posibilidad de volver a su patria. Su negativa siempre fue rotunda. Una y otra vez se negó a llegar a un Quivicán desconocido, a una Habana en ruinas y a una Cuba oprimida. Como si tocara la más difícil nota, solo supo decir que no con su cabeza.
Es muy probable que los dominicanos actuales conozcan mejor a Bebo Valdés que sus compatriotas. Lo poco que se saben de él los cubanos de hoy,  se debe a unos dibujos animados donde Bebo se llama Chico y sus deseos por Cuba se resumen en una muchacha de nombre Rita.
A partir de hoy Bebo Valdés es, como diría Fito Páez, parte del aire. En el caso de los cubanos y de todos los que le admiran, parte del aire que respiramos. Como un oso, negro y enorme, seguirá abrazándonos con sus ritmos. Por más que se haga el sueco, Quivicán será siempre su lugar en el mundo.

1 comentario:

Jorge Sarlabous dijo...

Leí en el Pais de hoy, que dijo una vez que cuando muriera , si lo Castro gobernaban en Cuba, que no lo enterraran allá.