21 ene. 2013

Con Woody Allen en Montecristi


(Escrito para la columna Como si fuera sábado de la revista Estilos)

No son tantos los que han mirado al siglo XX con más lucidez y sarcasmo que Woddy Allen. Gracias a ese ojo despiadado, siempre dispuesto a reírse hasta de sí mismo, heredamos algunas de las mejores metáforas de la sociedad norteamericana y, sobre todo, de la ciudad de Nueva York.
No contento con ese poder de síntesis, inalcanzable para la mayoría de los creadores, Woody hizo las maletas y cruzó el océano. Con el cambio de siglo, él también cambió de escenario y desde entonces se dedica a mirar (y filmar) a Europa con ojos de turista.
Es así que hemos tenido la oportunidad de viajar hasta Londres, París, Barcelona y Roma en unos curiosos asientos de primera: la comodísima butaca que siempre se agencia el espectador. Woody nos he hecho seguirle, como una manada de turistas japoneses, por una época que Visconti, Fellini y Truffaut no alcanzaron a conocer.
Los escenarios de Allen en esas ciudades son los lugares más comunes que pueda haber en ellas. Jamás descubre nada que ya no conociéramos. Y es en eso, justamente, que consiste su genialidad. Su cámara padece del mismo asombro que él y se detiene a observar cada esquina reconocible como si nunca antes la hubiera visto.
Más allá de las historias, de lo que cuentan y lo que dejan de contar, la mirada con la que Woody Allen ha encarado este nuevo mundo sirve para llegar hasta otras latitudes no tan famosas ni manidas. Hace unas semanas, mientras hablábamos de eso, partimos hacia Montecristi.
Pocas ciudades en República Dominicana tiene una personalidad tan definida como Montecristi. Ni siquiera la desidia y las innumerables lejanías han logrado borrar del mapa un lugar que casi nunca aparece en las coordenadas de los turistas actuales.
Una montaña con silueta de fantasma, unas enormes salinas sin sal y el trazado de una próspera ciudad en ruinas. Eso es todo. En Montecristi, como en las películas europeas de Allen, cualquier momento del pasado parece haber sido más importante que el presente.
La casa donde Máximo Gómez y José Martí manifestaron su decisión de liberar a Cuba, se ha convertido en un mural donde viejos izquierdistas cuelgan los recortes de sus antiguas batallas. Las mansiones victorianas se desvanecen o fosforecen con los horribles colores de los partidos políticos.
El tiempo es lo que menos importa en Montecristi. Es por eso que el enorme reloj del parque, cual torre Eiffel extraviada en el Trópico, da la hora que le parece. Si los personajes actuales de Allen solo quieren perder el tiempo, allí eso es lo único que se puede hacer.
República Dominicana no es un país tan grande y muchas veces llegamos a creer que ya lo conocemos. Pero basta con cambiar la manera de mirar las cosas para advertir que podemos volver a encontrarnos con ellas como si nunca antes las hubiéramos visto.
En el Hotel El Morro traté de hacerle una foto a Diana y, sin querer, grabé un pequeño video. Son apenas unos segundos de imágenes en movimiento. El viento ensordecedor hace que el cabello le tape la cara. A lo lejos, después de lanzarse desde una roca altísima, unos bañistas se hunden en el mar.
Me he preguntado muchas veces por qué cometí ese error tan elemental. Cómo es posible que acabara rodando un video si lo que quería era algo inmóvil. La única respuesta posible es que Woody lo quiso así. Él, definitivamente, iba con nosotros y ya es sabido que nunca ha soportado que las cosas se detengan.

6 comentarios:

ESTUDIANTE DE PUBLICIDAD dijo...

LASTIMA QUE EN LA REVISTA SALIERA CON UNA FOTOGRAFIA DE OTRO LUGAR AUNQUE ME IMAGINO QUE NO ES CULPA SUYA//// ME GUSTA MUCHO COMO ESCRIBE PORQUE ES DIFERENTE Y LO DICE DE UNA MANERA DIFERENTE Y CAUTIVANTE QUE SIEMPRE ESTREMECE A UNO POR DENTRO/// ME GUSTARIA CONOCERLO/////

Lyle O Reitzel dijo...

Muy bueno el articulo de Montecristy & Woody. Alli tiene su casa/estudio Garcia Cordero atrapado en el tiempo, con vista al Morro. De hecho tenemos un viaje pendiente alla te voy a invitar.

laura dijo...

soy una fan tuya y este me gusto mucho es increible como descubres cosas tan lindas en un pueblo tan feo como montecristi que es en realidad muy feo aunque me duela como dominicana decirlo... de que vas a escribir la proxima estilos ya quiero leerlo aunque ahora que decubri el blog voy a disfrutarlo

PATRICIA, MIAMI dijo...

OYE CHICO PERO DIANA SE HA CONVERTIDO EN TU MEGASUPER MUSA... DICHOSA MUJER, CARAMBA.

Hamlet Otáñez dijo...

Como leo El Fogonero de abajo hacia arriba, desde la esquina doblada de donde lo dejé, me percaté tarde de la moderación por los anónimos. La queja por la foto mala es mía, Hamlet Otáñez .

Camilo Venegas dijo...

Hamlet, solo modero los anónimos que contienen, como advierto aquí mismo, difamaciones y obscenidades. No tengo que decirte de dónde provienen esos inútiles y burdos ataques, pero sí me gustaría insistir en que las puertas de El Fogonero y el Paradero de Camarones siempre estarán abiertas para ti. Un abrazo grande.