8 jun. 2012

Caótico Calamaro

 
Hay creadores que buscan en el caos su mejor fuente de inspiración. Sobran ejemplos de escritores, pintores y músicos que exprimen sus mortificaciones hasta dar con el arte. Como el oso que mete la garra entre las rocas del río para sacar algún pez exhausto, cada vez que Andrés remueve sus angustias pesca una canción.
En 1990, lo que parecía un encierro autodestructivo, acabó convirtiéndose en una obra maestra del rock en español. Pero en ese momento no existía SoundCloud, de manera que Honestidad brutal solo nos permitió acceder a 19 de las ciento y pico de canciones que fueron compuestas.
Diez años después, la discográfica no pudo contener a Calamaro y El salmón se convirtió en un disco quíntuple. Aún muchos van hasta allí, a pescar cosas increíbles y sorprendentemente desconocidas. Después de eso, se produjo un regreso a la “cordura”. No por gusto la señal que lo demarca en el pie de Neil Armstrong en la Luna.
En ese lapsus, que duró justo otra década, se produjeron discos muy buenos, pero en ninguno de ellos se le vio al pez nadar a sus anchas contra la corriente. Una advertencia en Twitter fue la señal de volvían los tiempos “peores”: “No se que hacer con la música, si regalarla, si editar un disco old school, si guardármela para tiempos mejores...”, dijo A$K (@Barksdale666).
Hasta el momento ha colgado 126 canciones inéditas en algo que él llama, por ahora, A$K Le Cloud Xperience. Como cada una de sus crisis se ha convertido en un irrefrenable proceso creativo, ha llegado el momento de sentarse a esperar un nuevo punto cardinal en la obra de Andrés.
Esa nube virtual no es más que el trayecto del salmón río arriba. Ojalá que ningún oso se lo coma en el camino y llegue sano y salvo al lugar del desove. Los que todos los días del mundo necesitamos al menos una canción suya para sacar adelante la hora más difícil, esperamos con paciencia por eso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

JE