20 mar. 2012

El anhelo de Gauck

 
La foto de Joachim Gauck sentado en la primera fila de la Asamblea Federal de Alemania, cabizbajo, rodeado de aplausos, me hizo pensar en el futuro de mi país. Joachim era un connotado disidente en la República Democrática Alemana y ahora es el presidente del país que se unificó en 1990.
Justo el pasado 18 de marzo, día en que fue investido, se cumplieron 22 años de las primeras elecciones libres en el lado este del Muro de Berlín. “Llevábamos demasiado tiempo sin votar”, recordó Gauck en su discurso. A tres asientos del nuevo presidente, la canciller Ángela Merkel sonreía. Ella también proviene de aquel país ya inexistente.
Más de una vez he tenido la misma discusión con más de un amigo cubano. Se trata de aquellos que no ven entre nuestros disidentes a nadie capaz de ocupar un puesto relevante en el futuro. Uno, incluso, se apresuró a aclarar que un blog no es literatura, como si eso invalidara aún más a los que han tenido el valor de comunicar, literalmente, ese pavor cotidiano que es el diario vivir en Cuba.
El futuro es impredecible incluso para los que más saben de pronósticos. Pero yo estaría feliz si algún día los cubanos podemos vivir el anhelo de Gauck. Lo importarte ahora es recuperar el derecho a decidir delante de una urna. Lo demás, depende de todos los que estemos dispuestos a participar de eso.    

2 comentarios:

Wichy dijo...

Se ha hablado bastante de las posibilidades futuras del doctor Bizet, o hasta de Yoanis Sánchez. Yo más bien apostaría (y votaría, cómo no, llegado el momento) por Eliécer Ávila, joven, inteligente y desalineado.

La Rusa de Baracoa dijo...

Los que hemos vivido la emoción de DECIDIR ante una urna, así gane nuestro candidato o no, conocemos un poquito más la libertad que aquellos a quienes se la han contado. Pero no deja de asombrarme la "Idoneidad" que la gente le exige a la disidencia, ojalá fueran así de exigentes con los degenerados nos tienen la cabeza y la vida pisadas desde que nacimos. No Yoani: cualquiera lo va a hacer mejor que la endogamia biranesa