29 nov. 2011

Río Azul

Salimos de Santiago de Cuba a las 5 de la mañana. Queríamos llegar a La Habana antes de que la noche nos diera alcance. Esta vez sí le hice caso a los consejos de José Manuel Fernández Pequeño. Seguimos por el rastro inconcluso de la autopista hasta Palma Soriano.
En las ruinas del ingenio Dos Ríos, tomamos la Carretera Central. Antes de llegar a Bayamo ya era día claro. Gracias a eso pudimos ver un acto simple, pero imborrable. La neblina, alta y densa, le servía de mediadora al río Cauto para que abandonara la Sierra Maestra y se entregara a la llanura.
La primera parada la hicimos en Las Tunas. Mientras desayunábamos, le hablé a Diana de Eduardo Lozano, un viejo amigo de la Escuela de Arte de Cubanacán. Lozano es de Las Tunas, pero vive en Valencia desde hace 10 años. Allá sigue pintando las hierbas y la naturaleza muerta de su provincia.
Poco antes de abandonar la Carretera Central, casi en la frontera de Ciego de Ávila con Sancti Spíritus, nos detuvimos en el Parador de Río Azul. “It's Miller time!”, era la manera que tenía Diana para anunciar el mediodía y decretar un alto. Masas de puerco fritas, cervezas y un olor a campo cubano que ya no volveríamos a encontrar.
Llegamos a La Habana a media tarde. No quise compartir el timón en todo el viaje. Cuando era niño, mi padre se vanagloriaba de haber manejado solo desde La Habana hasta Santiago. Más de 30 años después, por fin hice el viaje de regreso de Serafín. Esa noche no pudimos salir, estábamos molidos.
Nos sentamos a mirar caer la tarde. Cuando el mar se tragó toda la luz que le quedaba a La Habana, perdimos de vista a los pescadores que flotaban en el Golfo. Allí los dejamos, inmóviles, como la ciudad que tenían a sus espaldas.

3 comentarios:

Omar Mederos dijo...

Esto está hermoso, Pripe.
Regreso a La Habana a mediados de diciembre.
Quieros a Diana.

Miguel Cañellas Sueiras dijo...

Camilo, eres el rey de la añoranza, nadie escribe mejor que tú sobre los recuerdos.

Anónimo dijo...

Camilo, se que es dificil responderle a un anonimo, pero no lo hago por esconder, simplemente no tengo cuenta con gmail. Pero a donde voy, hace un tiempo lei un post tuyo donde decias que cuando volvieras a Cuba le llevarias a par de amigos tuyos una musica (Calamaro) que le debias. Ese post estuvo genial, porque me recordo cuando sali de cuba y regrese nuevamente al reecuentro con mis amigos les lleve musica que siempre tuvimos en deuda y se las salde.
saludos desde miami.