9 oct. 2011

Point of no return

En lo alto de un edificio casi destruido por completo, un habanero permanece abrazado a las dos hojas de una puerta tambaleante. Cuando lo descubrí, pensé en Guillermo Cabrera Infante y en su despedida de Cuba. Poco después de ese día de octubre de 1965, escribió que le “regalaba su tierra a la erosión histórica”.
Hoy La Habana, la ciudad que el Infante difunto escribió como nadie, también se encuentra parada sobre un point of no return parecido al suyo. Devastada por la degradación del inmovilismo y la necedad de la historia, la capital de los cubanos parece haberse disfrazado de su vagabundo más célebre.
Como el Caballero de París, la ciudad aún luce un vestido de gala, pero ya no puede esconder su avanzada decrepitud. La Habana es la más europea de todas las ciudades del Caribe. Si a las fotografías de sus calles interiores se le borran los autos y la gente, parecería un escenario de la post guerra.
Por cosas como esas las virtudes allí acaban convirtiéndose en una desgracia. Ya ni la ciudad ni el escritor pueden regresar al punto donde se separaron. Para hacernos entender eso, el habanero desconocido sigue abrazado a las dos hojas de una puerta tambaleante. Su silencio es todo lo que hay que decir por ahora del pasado y el presente de la ciudad que más amamos.

8 comentarios:

Diana Sarlabous dijo...

Magistral!! Para mi el mejor de todos hasta ahora.

Wilder dijo...

Hola Sr. Venegas,Hace rato estoy por mandarle un mensaje, finalmente me decido por esta vía, esperando que la revise de cuando en vez. Mi nombre es Wilder, soy de Santa Clara y súper fan a cualquier cosa relacionada con trenes, ferrocarriles e historia. Mis amigos, que saben esto, me han puesto al tanto de su muy famoso y magnífico blog, pero tengo que confesarle que antes de que ellos me dijeran ya yo leía sus líneas.Me pongo en contacto con usted para ver si dentro de su tiempo encuentra unos segundos para aclararme unas interrogantes que tengo desde hace tiempo sobre el antiguo FFCC de Cienguegos a Villa Clara. Primera: supongo que la estación que vemos hoy día debe ser la segunda, siendo la primera una que había por Reina, creo se llamaba Arango. Me puede confirmar usted si es en realidad la Arango la Primera o si hubo antes de ese inmueble una de madera, haciéndola segunda (y por consecuencia la de hoy día sería tercera, no sé si me hago entender)  . Tiene usted fotos de Arango que pueda compartir?Pregunto porque en el caso de muchos otros pueblos, como Isabela, Sagua, La esperanza si tengo fotos antiguas de estaciones de madera, antes de que se sustituyeran por edificios de ladrillo y teja. Mis estudios han llevado a encontrar la información (Muy oculta) que la actual terminal de Santa Clara es la tercera de su tipo, o mejor dicho la 3.5 (considerando arreglos horribles en 1985). El caso es que la primera se quemó (y aunque no lo asegura creo era de madera), la segunda la construyó Marta Abreu y duró hasta 1925 en que fue demolida y se elevó la actual. Como no hay fotos buenas de esa segunda, con algunas de mala calidad estamos tratando de reconstruir la imagen en autocad a ver que sale.Y mi segunda pregunta: En mis viajes a Cienfuegos recuerdo que en un potrero, me medio de la nada, había al lado de la línea un quioskito como de metal, muy elaborado con borlas de metal en el techo, muy raro, solo cabía una persona dentro, estaba por su puesto en muy mal estado, oxidado. Pero por más que trato de recordar donde estaba y pregunto, nadie sabe. NO creo sea cherepa porque ahí hay un edifico más grande. Sabe de que le hablo? Tiene fotos?Le agradecería se pusiera en contacto conmigo. Mi correo es lezumbalaberenjena@yahoo.com, así puedo darles más detalles.Saludos,

ZoePé dijo...

Es muy buena la foto. Gracias.
Saludos.

Alejandro F. Aguilar (http://twitter.com/ alejo582003) dijo...

Certero, estremecedor...

Luis González Ruisánchez dijo...

Muy bueno, Camilo, y la cita de CAIN es excelente. La voy a colocar en muro porque bien que vale replicarla. Un post "corto pero breve".

Wichy García Fuentes dijo...

El final, coño, el final: "...el futuro de la ciudad que más amamos"... Lo es, lo es. El futuro, quién sabe.

José Carlos Nazario dijo...

Una imagen que describe un cosmos. Un cosmos que se hace imagen en la memoria de un escritor que narró la vida después de la vida. Un homenaje a La Habana y a Cabrera Infante, que son sinónimos. Gracias por este post.

Camilo Venegas dijo...

Tienes razón, Wichy. Acabo de quitar la palabra futuro. Me convidaste a creerte cuando no la dijiste.