14 oct. 2011

Pie de foto V

Aquí estoy con la familia de Sergio, uno de los pocos Yero que aún vive en el pueblo. Le rodean sus hijos, su mujer y la gente con la que comparte la polvareda del callejón de La Flora. Justo a mí lado está Juana, que vino de Cienfuegos a pasarse unos días.
Juana es la madre de Sergio y la viuda de mi tío Leopoldo, un hombre que ejercía la mecánica como un sacerdocio. Donde quiera que hubiera algún mecanismo roto, Leopoldo se sentía en el deber de componerlo. Siempre andaba con un mocho de tabaco torcido en el rostro y tres o cuatro palos de ron encima.
Cuando quería señalar algo, lo hacía con su inmensa llave de Stillson. Llevaba esa herramienta asida a la mano y la empuñaba como un sable. No creo que exista una tubería en el pueblo que no exhiba alguna muesca de la llave Stillson de Leopoldo.
Sergio heredó la nobleza y el cariño familiar de su padre. Nunca nos hemos llamado por nuestros nombres, desde niño nos decimos “primo”. Fue el mejor espadachín de todos nosotros. Su espada de guácima era temida incluso por los más grandes. Hasta un día, en que la cambió por una llave Stillson.

4 comentarios:

Diana dijo...

Hermoso y merecido homenaje a tu gente querida de Camarones. Un beso.

ZoePé dijo...

Me tropecé con esto, hoy y aquí te lo dejo.
Porque pensé en El Paradero de Camarones, provincia de Cienfuegos.

Ileana dijo...

Qué maravilloso ejercicio este de encontrar algo bueno que decir de cada una de las personas que nos rodean, que nos rodearon.
Gracias, das "orgullo ajeno", fe en la humanidad.

Anónimo dijo...

Chico: al primo que está al lado tuyo contáctalo con Hollywood o Televisa: sería estrella por allá. ¡Mira que Cuba produce cosas bellas! (S.L.)