28 oct. 2011

Huerto cerrado

El andén de la estación de ferrocarril de Cumanayagua ahora es un huerto cerrado. La aguada de las locomotoras de vapor, que de manera inexplicable ha sobrevivido, permanece atrapada en un platanal. El edificio entero, un valioso patrimonio de ese pueblo, se ha empezado a borrar de un paisaje al que ya no pertenece.
La supervivencia impone, como nadie, sus condiciones en el terreno. Llega un punto en que a la gente le deja de importar la memoria colectiva; luego, cuando la desesperación se agudiza, también se pierde la individual. Hace apenas unos 15 años esa estación estaba intacta. Conservaba todos los muebles y artefactos originales.
Ya ni siquiera hay acceso al andén. Desde cualquiera de sus extremos era visible el punto donde, según Benny Moré, el Escambray se encaja en el llano. Pocos metros más allá, está el esqueleto de último puente sobre el río Arimao. Era usado por los trenes de caña de casi todos los ingenios de la región.
En Cumanayagua, como en el resto de la Isla, una ruina conduce a la otra. Incluso la mayoría de las industrias construidas después de 1959 ahora están paralizadas o destruidas. Hace un siglo la gente salía de Cumanayagua en modernos trenes, ahora lo hacen en viejos carretones tirados por caballos.
El pueblo, como su estación, parece un lugar del que no se puede entrar ni salir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

wow! Que triste!esta es, despues de la mia, la estacion que mas recuerdo. Mi papa y yo ibamos en tren,todos los domingos, desde el Paradero de Camarones hasta Cumanayagua a ver mis abuelos, era tan lento el viaje que hasta me sabia todos los paraderos de memoria, que alivio cuando veia en puente de cumanayagua, sabia que despues venia la estacion. Que pena.