24 oct. 2011

En mi calle también hay una acera gris

Siempre que oigo “En mi calle”, la canción de Silvio, me viene a la mente ese pedazo de acera de la calle Oriente, en Manicaragua. Cuando volví a verla me pareció mucho más pequeña de lo que yo la recordaba. El punto donde muere el paisaje, ahora está ahí mismo. Antes parecía casi inalcanzable.
Yo tenía un zil de guerra con las insignias del Ejército Rojo que caía a toda velocidad por esa pendiente. Entonces era inmensa, tanto, que mi carrito iba a dar calle abajo, superando todos los hoyos que abrían en el asfalto las guarandingas que subían rumbo a Jibacoa, Can Cán y La Felicidad.
Cuando chiquito, yo tampoco me explicaba por qué eran “tan altas/ las blancas ventanas/ que miran al cielo”. Durante los años sesenta, muy cerca de allí hubo guerrillas y combates casi a diario. Mi madre me cuenta que en mi calle el mundo no hablaba, la gente se miraba y se pasaba con miedo.
Seguía sin reconocer las dimensiones reales del espació hasta que me arrodillé y puse la cámara a la altura de los ojos del Camilo aquel. Entonces todo empezó a ser del tamaño que lo recordaba: “En mi calle de silencio está/ y va pasando por mi lado, es un recuerdo desigual…”

2 comentarios:

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

otro post muy bueno

Anónimo dijo...

una cancion excelente de silvio, que ya este no es excelente