28 oct. 2011

El tranvía que no llegó, el que se nos fue

Un kilómetro antes de llegar al Paradero de Camarones, hay unos altos pilotes que nunca han servido para nada. Iban a ser un viaducto de una línea de tren eléctrico que jamás llegó a concluirse. A pocos metros de allí hay una poza donde nos bañábamos de niños. Alguien le puso El Tranvía, en honor al puente que no se terminó.
En los años setenta nos preguntábamos cómo sería Cuba en el 2000. Todos los cálculos siempre acababan en una misma conclusión: La Habana sería tan grande como Moscú, Cienfuegos tan grande con La Habana, Cruces tan grande como Cienfuegos y el Paradero de Camarones tan grande como Cruces.
Nadie (ni abuelos, ni padres, ni maestros, ni alumnos) fue capaz de  imaginarse el desenlace que tendría todo. Por eso es que, a la altura del 2011, todas aquellas apuestas deprimen. La Habana cada vez se parece más a Cienfuegos, Cienfuegos se ha convertido en Cruces, Cruces en el Paradero de Camarones y el Paradero de Camarones es una sucesión de pilotes absurdos.
El tranvía que no llegó, el que se nos fue... Esa es la más precisa metáfora de nosotros mismos. Mucho más ahora, que reflejaron en sus columnas los sueños que nos atrevimos a tener. La ruina maquillada, la estructura inservible. Eso fuimos, eso seguimos siendo.

5 comentarios:

Gino dijo...

Coño compadre, seguirte todo este tiempo ha sido una aventura en la que nos involucras apasionadamente, pero este texto en particular me desmorona.
Eres tan autentico al escribir que asusta.
Un abrazo.

Alejandro F. Aguilar (http://twitter.com/ alejo582003) dijo...

Gino parece haber dicho lo que yo pensaba.
Tu texto no puede ser mas exacto, mas visceral, mas honesto. Eso lo hace hermoso y desgarradoramente triste.
Lo bueno es saber que aqui estamos, que seguimos viviendo y creciendo en un sentido opuesto a la historia que narras. Como los trenes que se cruzan y se alejan, pero no pueden ir mas alla del camino que determinan los rieles en una y otra dirección. Por mucho que se alejen siguen siendo trenes...

Belkis Bell dijo...

Impactante todo lo que el demonio ha sembrado allí. Gracias y bendiciones.

Boricua dijo...

Caramba Venegas debio ser menos demoledor y deprimente su escrito.No como para leerlo un domingo y rememorar lo vivido, por alla por esos mismos lares, unos cuantos anos antes que Ud.No he regresado y me aterroriza y angustia la posibilidad de volver y sentirme absolutamente derrotado.Aunque en Puerto Rico he sido muy feliz y encontrado una nueva Patria, siempre recordar los hermosos campos y la buena gente de la zona me emociona y me trae a la realidad de que sigo siendo cubanazo.Gracias por todo.Espero encontrarlo algun dia por Dominicana.

Alfredo Rodriguez del Rey dijo...

Siempre me pregunte que hacían esas estructuras allí. Gracias por aclararme