14 sept. 2011

Bob Dylan también lo sabe

Sospecho que esta historia solo podrá ser entendida por unos pocos. Aún así quiero contarla. Cuando salí de La Habana no sabía lo que era tener lo que se quería. Desconocía al deseo por cuenta propia. Me costaba entender que algunas de las necesidades que uno tiene sin previo aviso, pueden ser saciadas sin consulta alguna.
Mi primera noción de la libertad se reduce a dos nombres: Santo Domingo y Bod Bylan.  Cuando llegué a esta ciudad y comencé a ganar en una moneda que tenía el mismo valor en todo el país, me sentí tan eufórico que me detuve a pensar qué me regalaría a mí mismo.
Lo primero que me vino a la cabeza fue un tren de juguete. Luego se me ocurrieron cosas más prácticas (un par de zapatos, una camisa, ropa de interior…). Pero al final acabé debatiéndome entre un libro o un disco. Siempre que me he visto en esa situación, me he decidido por la música. No es nada en contra de la literatura, el problema es el silencio que ella implica.
Hoy, mientras compartía los preparativos de un programa de radio con Avín, Carmen Rita y Diana, recordé que con mi primer salario en Santo Domingo me compré un disco de Bob Dylan. Pocos días después esa acción se tradujo en el poema con el que empieza mi libro Itinerario.
Hace unos minutos, mientras regresaba a casa, recordé todo lo que le debo a Santo Domingo. Sé que en muy pocos días tendré deseos de volver a estar en ella. A esta ciudad le debo tantas cosas que ya es, sin duda alguna, uno de mis lugares más indispensables y queridos.
Bob Dylan también lo sabe, pero Bob es muy discreto y no dice nada.

6 comentarios:

Diana Sarlabous dijo...

"Vivir en otra parte es no volver a tener paz con uno mismo" - Camilo Venegas

ZoePé dijo...

"Será mejor así." AC dixit.

Odette dijo...

Yo te entiendo perfectamente.
Vivir en otra parte puede ser el único modo de saber qué pudiera ser la paz.

Alejandro F. Aguilar (http://twitter.com/ alejo582003) dijo...

He vivido en tantas "otras partes" que ya no podría definirlo. Tal vez me esta haciendo falta recuperar, o al menos revivir, la sensación de vivir en "mi" parte... aunque no estoy seguro de la importancia del posesivo.

salva33125 dijo...

Desde muy joven con los líos de las Becas y los trabajos fuera viví en las ciudades cercanas al Mar...a la hora de dejar en Caimán llegué a esta, predecible...siempre habitando en los libros que arrastro y como tu en los discos que he comprado..si, cuando uno tiene deudas como esa libertad...entonces encontramos nuestro sitio...te entiendo....

Anónimo dijo...

¡¡Lindo!!

Lemis