3 jun. 2011

El trago más amargo de Ñico Membiela

En la calle O´Donnell, justo en la esquina de Santa Elena, su nombre no está escrito en ninguna parte. Y si estuviera, muchos jóvenes no sabrían de quién se trata. En el Hotel Jagua hace medio siglo que no retumban sus boleros. En Radio Ciudad del Mar ya nadie pide sus discos.
Cienfuegos fue obligada a olvidarse de Ñico Membiela. Todos los recuerdos que quedaba de él en la ciudad fueron ocultados de tal manera, que ahora no aparecen por ninguna parte. Y es una pena, porque poco antes de morir, cuando él ya había perdido la memoria, solo repetía el nombre del lugar donde se hizo trovador.
—Tengo que irme para Cienfuegos, porque me van a hacer un homenaje —dicen que decía.
Antonio Francisco Membiela nació en Zulueta, muy cerca de Santa Clara, el 3 de diciembre de 1913. Pero desde muy pequeño sus padres se lo llevaron a vivir a la Perla del Sur. Fue allí donde empezó a tocar la guitarra y no dejó de hacerlo hasta que se convirtió en un ídolo de los cubanos de los años cincuenta.
Muy pocos se enteraron de la noticia de su muerte, que ocurrió en Miami el 13 de julio de 1998. A veces no recordaba ni quién era. Aun así, jamás se olvidó del camino de regreso. Con su dedo índice señalaba en dirección al Sur y pronunciaba el nombre de su lugar en el mundo.
El trago más amargo de Ñico Membiela  fue ese, no estar tranquilo en Cienfuegos el día que murió su canción.

3 comentarios:

ANA VARGAS dijo...

ALLI, EN ESE CABARET......
SU DESTINO ES POBRE HOMBRE UNA MANCHA NEGRA MÁS PARA LA HISTORIA CUBANA.

Irasema Jiminián dijo...

Hola Camilo,
Me acuerdo de aquella conferencia sobre el bolero que diste en Puerto Plata, en el 2001? Estabas mas llenito y tenias el negro pelo largo y con rizos, en la sede de una fundacion cultural que dirigia una ilustre viuda de los 12 años de Balaguer... Aun conservas ese escrito?

Miguel Grillo Morales dijo...

A mediados de la década del 70, se hizo una colecta en Miami, para traer a Menbiela desde New Jersey. Estaba muy mal de salud y su deseo era morir cerca de Cuba. Recuerdo cuando llego, en silla de ruedas. El cambio de clima, o la proximidad a su amado Cienfuegos, hizo el milagro. Se recupero y comenzó a actuar de nuevo. Logro tener su propio Cabaret, al que llamo San Lázaro en la ciudad de Hialeah. Fue uno de los grandes de la música cubana. Gracias por recordarlo Venegas.