13 dic. 2010

Wine, marketing and Mario

Aunque soy hijo único, eso no me ha privado de tener hermanos. A diferencia de Atahualpa Yupanqui, los míos son tan pocos que se pueden contar… y nombrar.  Dos de ellos se llaman Mario. Mario García Haya y Mario Dávalos. Con ambos he logrado tener las cosas que, sospecho, se tienen con los hermanos. Por ellos no le echo de menos a esa figura carnal que mis padres no me dieron.
Con Mario García Haya no solo he compartido todas esas cosas que van definiendo la hermandad, sino también la familia. Junto a Soraya, Maguín y María Eugenia he disfrutado de esos momentos que solo se disfrutan si se pertenece a cierta tribu o a determinado clan. Puedo pasarme meses sin verlo, pero los consejos, el cariño y todo lo que Mayitín me ha dado, siempre va conmigo.
Mario Dávalos es dominicano, pero su padre es nieto de Mario García Menocal, el ex presidente de la Cuba republicana. Nos conocimos pocos días después de mi llegada a Santo Domingo y desde entonces compartimos varias pasiones: el béisbol, la literatura, la cocina, el vino, el whisky, el ron y esas pequeñas maravillas que uno solo encuentra por “los extraños pueblos”.
El viernes pasado Mario y yo nos “escapamos” para una montaña de Jarabacoa donde él construye una casa. Nos bebimos unas cervezas alemanas en una de las esquinas más dominicanas que pueda haber. Nos bañamos en el río que baja por la ladera del Mogote, unos metros por encima del nivel de las nubes.  Celebramos una frase de Borges mientras oíamos a Calamaro. Sembramos una mata de aguacates como símbolo inaugural de Quinta Rosa.
Cuando la cascada helada aún nos caía encima, Mario dijo cosas muy parecidas a las que yo he dicho aquí, pero desde su perspectiva. Luego estrenó un blog y me hizo llegar el primer post. El jueves volvemos a Jarabacoa. Con toda seguridad la conversación va a empezar aquí, después de este punto y aparte.

1 comentario:

mario dijo...

Tienes que ver como está tu otro aguacate, el hermano mayor de este. Te llamo mañana porque por poco y se me acaba el año pensando en llamar

Un abrazo

Mayo