8 nov. 2010

El plazo venció al anochecer

Ayer domingo venció el plazo fijado por la dictadura cubana para liberar a 52 presos políticos. 13 prisioneros que no aceptaron la propuesta de marcharse al destierro, aún permanecen en los calabozos. El compromiso de las excarcelaciones había sido hecho con los máximos responsables de la Iglesia Católica en la Isla.
La última declaración pública del cardenal Jaime Ortega de la que tengamos noticia, fue un efusivo agradecimiento a los hermanos Fidel y Raúl Castro por haberle resuelto el cemento, los ladrillos y la arena que necesitaba para construir el nuevo Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en La Habana.
Desconozco la rutina diaria del cardenal cubano; pero me imagino que ore desde muy temprano en la mañana, todavía en bata de dormir. Espero que, por un mínimo de pudor, estos 13 nombres hayan sido pronunciados en su oración de hoy:
Oscar Elías Biscet, Héctor Maseda, Angel Moya, Arnaldo Ramos, Diosdado González, Guido Sigler, Pedro Argüelles, Eduardo Díaz, Librado Linares, Iván Hernández, Félix Navarro, José Ferrer y Luis Ferrer.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vas bien Camilo!!!

Lucero dijo...

Mijito tú siempre logras decir todo con casi nada. En cuatro parrafitos te has cagado en la madre de ese desgraciao curita con una elegancia y una ironía que Dios te bendiga.

Salvador dijo...

Me fascina eso de la bata de dormir del cardenal. Puro teatro.

Anónimo dijo...

el cardenal sabe que lo estan usando pero el prefiere cemento en mano que... triste papel el de la iglesia cubana cuando su gente mas la necesitaba.

Wichy García Fuentes dijo...

Así mismo es, chamaco. El cardenal Richelieu está feliz con su seminario nuevo, socito fuerte de los dictadores. Y aquellos que pensaron que la mediación de la iglesia era algo humano, vean el saldo: un montón de deportados y otros que siguen presos por no aceptar ser sacados del camino. La iglesia no hizo un gesto humano, le sacó un problema de encima a los Castro, y ahora tampoco puede garantizar que excarcelen a los más firmes. Vamos a ver cómo termina la cosa, que esta semana no será, por lo visto.
Un abrazo.