26 ago. 2010

Alfonso Dicenta

El día en que Freddy Ginebra me trajo a vivir a República Dominicana dormí en casa de Alfonso Dicenta. “Es un español que quiero como a un hermano, es un ser alucinante”, dijo. Como Freddy no suele ahorrar elogios ni con sus enemigos, me entusiasmé poco. Pero pocas horas después, luego de un par de abrazos, Alfonso y yo ya habíamos descubierto todas las cosas que teníamos en común.
El Barça, Federico Fellini, el ron añejo, no pocas canciones de Joan Manuel Serrat, los embutidos, la vista del amanecer en el trópico y el esqueleto de las máquinas de coser Singer, entre muchas otras. Con él aprendí a sortear esos malos entendidos que son las calles de Santo Domingo que no van a ninguna parte.
En Rocinante, su viejo carro, cabalgábamos todas las noches hasta Casa de Teatro. Recuerdo que una madrugada se nos apagó en medio de un túnel y, haciendo gala de su humor invencible, soltó una carcajada: “Roci no le teme a los molinos de viento, pero lo que es a los túneles, les tiene pánico”. Salimos de aquella como salimos de todas, de la manera menos pensada.
La última vez que nos vimos trató de moverse con la misma agilidad que lucía cuando jugábamos tenis. Contó lo del cáncer en los huesos como antes había contado la más inverosímil de sus historias, con absoluta naturalidad. Me prestó el DVD de Amacord cuando le dije que quería volver a verla. Prometió hacerme la visita y dar batalla. No recuerdo el abrazo final. Tratándose de Alfonso eso es lo más insignificante.

9 comentarios:

Alejandro Aguilar dijo...

Fuimos a verlo con Freddy apenas una semana antes de su fallecimiento. Minimizaba la enfermedad, no la ignoraba y hacia planes para el futuro inmediato. Anoche estuvimos con su hija en Casa de Teatro. Reconocí en ella el mismo espíritu de Alfonso, la misma manera de enfrentar la vida, con la conciencia exacta de su precariedad y la urgencia de su disfrute.

Odette Alonso dijo...

Te va el abrazo mío en esta hora,
tu Odette

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Muy conmovedor, también como Odette, un abrazo en esta hora

FREDDY GINEBRA dijo...

ME HAS HECHO LLORAR Y MUCHO.....QUE LINDA SU FOTO. SE LA HARE LLEGAR A SUS HIJOS.
VA EL ABRAZO

Gina dijo...

Camilo no olvido las historias de ustedes y los recuerdo un día abrazados en Casa de Teatro cantando aunque no se si era Serrat. Alfonso era un ser extraordinario y no sabía que estaba enfermo. Sé que fue muy importante para ti a tu llegada al país. Paz a sus restos.

Pedro Ramón López dijo...

Querido poeta:
Me perdi a Dicenta. Lo conocí porque tenía un programa en el canal de mi hermano y me ayudó a encontrar distribuidor para el ron en Dominicana, sin embargo, desafortunadamente, la relación nunca trascendió a lo personal. Coincidentalmente hace unos días recibí una llamada equivocada de mi hermano, quien estaba con Dicenta en sus últimos momentos, y creía que llamaba a un López, abogado de Dicenta. Lamento su partida y lamento habermelo perdido antes de esta. Abrazos desde Santiago de Chile.

Anónimo dijo...

Qué lindo: no le conocí. (Lemis)

Anónimo dijo...

Yo no me perdí a Alfonso! Solo siento no haberlo visto en mi ultima visita a dominicana. Cuantas anécdotas, que intenso en la alegría y en la tristeza, siempre recordaré tu humor, tu verbo fácil y tu amor a los amigos. Querido Alfonso siempre vivirás en mi vida. Marciano

cristin dijo...

Viniste a mi vida como un regalo Alfonso, y así fueron los años que tras nuestra amistad compartí contigo. Me convenciste al trabajar contigo del talento que llevaba oculto y de lo maravillosa que era tu tierra. Si, tu natal Mallorca.
Que lindos días pasamos allí, con el cámara, tu madre, tu hija y tus nietos!
Te guardo en mi recuerdo como ese padre al que muchas veces necesité. Tus consejos me llegaron al alma y aún recuerdo con belleza cada vez que querías casarme con uno de tis amigos españoles.(risas)
Como te hecho de menos! Como recuerdo esas largas charlas que, auque con diferencias de siglos me sabían deliciosas.
Gracias a ti encontré el amor de mi vida, el camino de mi felicidad y la bendicion que hoy gozo.
Te quiero y dondequiera que estés quiero que sepas que siempre recordaré tus chistes, tu buen humor y que me alegrastes la vida con tan solo existir mi querido amigo...
Tu espacio es difícil de llenar!!!
Cristín.
Desde España.