7 jun. 2010

Carne rusa

Reconstruir los sabores de mi infancia, esa es una de las obsesiones que eché en la maleta cuando me fui de Cuba. Por eso la primera vez que entré a un supermercado, fui directo a buscar una malta y una lata de leche condensada. Por años me he dedicado a reconstruir situaciones y reencontrarme con seres queridos a través de los recuerdos de mi paladar.

El olor de un panquecito recién salido del horno, me deja en la parada que hacía la Leyland en Manacas, cuando iba a La Habana con mi padre. Los helados de mantecado me elevan hasta el balcón de mi tía Sixta, en el barrio de Buenavista… Poco a poco he ido hallando cada uno de aquellos sabores, pero hay tres de ellos que me ha sido imposible encontrar: el de las pizzas de la terminal de ómnibus de Santa Clara, las butifarras y la carne rusa.

Sigo creyendo que el misterio de aquellas pizzas radicaba en el queso, por ninguna mozzarela, ni italiana, ni americana, ni dominicana logra asemejársele. Con las butifarras me pasa lo mismo, las he probado de todos los orígenes y de todos los tipos, pero no saben ni parecido a aquellas que colgaban del vagón-cocina de la cuadrilla de reparadores de puentes que pasaba una vez al año por Camarones.

Pero el sabor que más extraño es el de la carne rusa. Con apenas ajo y limón mi abuela resolvía aquel tufo siberiano que la hoja de laurel no había logrado apaciguar. Aunque en las escuelas, cuando las bandejas, los jarros y los uniformes olían a carne rusa, la experiencia también tenía su encanto. A veces me pregunto si en Rusia aún se produce ese manjar. Al menos para mí, esa es una de los logros de la Unión Soviética que merecía perdurar. El Camilo niño me lo recuerda todos los días.

9 comentarios:

SL dijo...

estas son las cosas tuyas que me matan, después de lo de tu amiga escritora y p9intora te bajas con lo de la carne rusa y también te queda super bien. muchacho, pero como es que tu haces parsa hacer esas cosas. un beso

Camilo Venegas dijo...

jajajajajajajaj. no comparto tu pasión por la carne rusa, prefiero tener nostalgia del churrasco.

Marta Eugenia dijo...

Y yo he tratado de reconstruir el sabor de los ajies y las coles rellenas búlgaras y... nada... Me pasa como a tí. Pero son las nostalgias de la época (la parte buena) y de los años jóvenes.
Marta R.

Joanna dijo...

A mí me gustaba con mucha salsa de tomate.

MAR dijo...

Huuuuummmmmmm que rica con mucho limón y ajo-. cubanito me vas a matar de la nostalgia un beso.

Marcelo Salas dijo...

Oye, sinceramente, esas son cosas para borrarlas de la memoria. Si no lo consigues de forma natural prueba un poco de jamón "pata negra" o de queso parmesano que se te pasa enseguida.

Es que a los cubanos en los últimos 50 años nos rellenaron la memoria con cuanta basura sobró por el mundo y fue llevada para la Isla, después asumimos eso como "nuestra feliz infancia y juventud", pero era sólo ignorancia. Ahora que puedes, completa tu formación gastronómica. Los cubanos de adentro lo harán sólo cuando se caiga aquello.

Abrazo.

Arnaldo Laborí López dijo...

Algo similar me sucede con la fritada de bonito, nunca mas pude encontrarla tal cual la recuerdo. Pero dias atras, de chiripa, choque con la leche malteada en Rey's Pizza y ni siquiera recordaba que era uno de mis sabores favoritos de la infancia. El impacto fue notable jaja.

Anónimo dijo...

Hay recientemente encontre gofio y me deleite comiendolo con leche condensada. Me trajo mas recuerdos que las Magdalenas de Cambray a Swann.

Ange Rapallo dijo...

estoy de acuerdo la comida que mas esperabamos cada dia en las ESBEC en el campo era la carne rusa.......deliciosa.......ME dio por pensar que quizas era por la nesesidad que existia en Cuba pero en mi casa nunca falto carne ni nada y sin embargo me gustaba......o sea era muy buena