17 feb. 2010

Un viaje a Villa Berta

Desde que hice pública la idea de Margarita García Alonso de acopiar en El Fogonero la palabras que a cada quien se le ocurrieran sobre la estación de ferrocarril que más o mejor recuerda, he recibido muchísimas contribuciones. Todos los textos que ya han llegado y los que están por llegar serán publicados en un dossier que preparo con mucho entusiasmo. Pero no pude resistirme a la tentación de ofrecer como anticipo un email que me envió Fefé de Diego con un poema de su padre, Eliseo, y varias fotografías del entorno de Villa Berta, la antigua casa donde vivió el poeta con su familia en Arroyo Naranjo.

Camilo:

Leímos el correo, no sé si Lichi o yo podamos escribir algo, trataremos. Lichi ya se tiene que ir, antes del 28, no pueden hacerle más prórrogas, yo trataré de irme con él, si logro la visa a tiempo, el jueves 25.

Hay un documental sobre papá, no sé si el de Denti, donde él aparece en esa estación, tengo que volverlo a ver, se llama Las cuatro estaciones de Eliseo Diego. Papá escribió una décima muy linda, en Por los extraños pueblos, sobre los trenes. De niño, él quería ser maquinista de un tren. En varias entrevistas habla de ese tren, que pasaba justo al lado de nuestra casa y que, efectivamente, él montó de niño para ir de Arroyo Naranjo a la ciudad.

Tenía dos apeaderos cerca de casa, Cambó y Llansó. Cambó se lo puso el abuelo materno de papá, Eliseo Giberga, el autonomista, porque él vivía frente al paso del tren, que era como por un barranco, y construyó un puente de hierro, que todavía está ahí (deja ver si encuentro una foto reciente) para poder atravesar el barranco.

Cambó se llamaba el pueblito donde vivió durante su exilio, cuando la guerra, creo que fue en Suiza. Llansó se llamaba así por un asilo de ancianos que había en el pueblo, Asilo Masónico Llansó. En un libro que escribí en 1993, El reino del abuelo, menciono el paso de ese tren (el libro trata sobre mis recuerdos de infancia de la casa de Arroyo Naranjo).

El tren hace años que ya no pasa, después que, por el paso de un ciclón, se cayó el puente de Calabazar. Bueno, deja ver, son muchos recuerdos. Te copio la décima de papá y el fragmento de mi libro.

Un abrazo grande

Fefé

pd: ¡Tenía varias fotos del tren y del puente, no lo recordaba!

LOS TRENES

¿A dónde han ido los trenes

llenos de fama y poder,

cuya elocuencia fue ayer

la gloria de los andenes?

Cuando por la tarde vienes

cruzando el año perdido,

¡cómo extrañas el silbido

anhelante, noticioso,

que desdeñaba el reposo

y majestad del olvido!

Eliseo Diego (La Habana 1920- Ciudad de México 1994)

XVIII

El caminito de palmas estaba entre el descuidado bosque de mangos y el primer recinto, a la entrada, que tenía siempre un césped bien cortado, rodeado de flores y mantos. La pequeña escalera de piedras, al final del caminito, escoltada por dos tinajones camagüeyanos, interrumpía el antiquísimo muro de ladrillos que dividía al jardín en casi dos mitades iguales, pero a distinto nivel. Alrededor del muro encontrábamos fragmentos de vajillas españolas, imágenes religiosas, fósiles de caracoles, restos de la hostería o del convento que, según abuelo Constante, había existido antes de la casa. Después, el bosque de pinos, con la fuente rodeada de embelesos y campanitas. Al lado, un poco a la derecha, la otra fuente, con la estatua de la elegante señora y su cántaro. Arriba, más pinos y arecas, junto al pozo. Por todas partes mangos, guanábanas, anones, zapotes, ciruelas. Al fondo, el gallinero-cobertizo en el que abuelo, muchos años antes, guardaba su caballo. El tenebroso matorral, húmedo y lleno de telarañas, en la curva, al borde de la carretera. El tren estremecía la casa a su paso por el barranco y asustaba a las palomas, que buscaban refugio en el alto techo de tejas rojas.

Fefé de Diego

VILLA BERTA DESDE EL PUENTE

Los techos que se ven al fondo son los de Villa Berta (el de la izquierda) y el del estudio de papá, en los altos del garage. Nuestra casa nunca tuvo aire acondicionado, nos fuimos de allí en 1968, y tenía un portal, muy lindo, que en la foto del 2007 no aparece. El techo era de tejas rojas... Justo abajo, al lado de la casa, estaba el barranco y el paso del tren. La foto está tomada desde el puente, frente a la casa de Eliseo Giberga.

Fefé

4 comentarios:

Juan Carlos Recio dijo...

Excelente post, excelente regalo, lo he disfrutado mucho, gracias.

Luis González Ruisánchez dijo...

Acabo de ver lo que hiciste en el blog con lo que te envió Fefé y he tenido que comentártelo, es una joya, desde el encanto de las fotos hasta la décima de Eliseo y el texto de Fefé, a quien copio este email.
Son cosas que reconfortan en esta tarde que ni te cuento como ha transcurrido.

Salvador Lemis dijo...

Camilito, qué lindo todo eso de Fefé, Lichi, Eliseo el Mago.
Serán muuuuchos tesoros para tu libro acerca de LOS INFINITOS PARADEROS DEL TREN DE LA MEMORIA.

Anónimo dijo...

Bello.