8 dic. 2009

El terror de vivir sin Luis

República Dominicana ha sufrido demasiadas pérdidas irreparables. En innumerables ocasiones, la historia y el azar se han ensañado con un pueblo que no se merecía que le jugaran tantas malas pasadas. Esa es la razón por la que aquí hay días en que el pesimismo se convierte en un catarro que se contagia a simple vista. Hoy es uno de ellos, porque habrá que acostumbrarse al terror de vivir sin Luis.

Me aprendí sus bachatas haciéndole el coro a Sonia Silvestre, en esas noches interminables en que todo termina en Casa de Teatro. Justo allí lo vi por última vez. Llegó perdidamente borracho, pero recobró la lucidez de un golpe, con solo ponerse la guitarra en ristre. Cantó “Yo quiero andar” y “Andresito Reyna”. Luego se bajó del escenario y se despidió con una frase cortante: “La vida dura dos canciones, un pote de romo o un gobierno corrupto. Elijan la opción que más les gusta”, dijo y se fue dando tumbos.

Hace ya unos años le hice una entrevista. Nos encontramos en el colmado donde se le dejaban todos los recados. Nos bebimos un Brugal Extra Viejo y conversamos durante toda una tarde. “Ya me estoy poniendo viejo y creo que es hora de velar por lo mío, por mi casa, por la finquita que me compré con el dinero que gané con los números que se pegaron y por la música que quiero componer de ahora en adelante”, me dijo ya cuando nos despedíamos.

Así de humilde era Luis Días, probablemente el músico más revolucionario que ha nacido en esta media isla desde hace por lo menos cinco décadas. Era el más talentoso y el más ingenioso, pero no supo cuidar su suerte y ya sabemos que aquí el azar no pierde una oportunidad de jugar una mala pasada.

Eso no se hace, Luis Días, eso no se hace.

10 comentarios:

Viena Divaluna dijo...

Excelente entrada. No me sorprende viniendo de tus dedos y teniendo como personaje a Luis Terror...

Heriberto Hernández Medina: dijo...

El vasito de cerveza en el suelo, detrás de ustedes en la foto, es genial. Permite reconstruir los minutos que precedieron al click, que imagino, son los más difíciles de olvidar. EPD.

Glenys Alvarez dijo...

¡Qué buen título!

Bladimir Zamora dijo...

Camilo siempre mío, es que se ha muerto luis díaz. Lo conocí en varadero. Lo entrevisté y estaba tan loco comno nosotros dos. Que mierda esta de la muerte. Un beso.

Deidamia Galán dijo...

Primera vez que me topo con tu blog y mira con qué nota...
Triste su partida sí, y demasiado pronto y demasiado injusta.
Buenísimas letras, como siempre.
Un abrazo

Nicolás González dijo...

Para conservar!

Shayra Ramirez dijo...

Con tu permiso, Camilo. Me gustó mucho tu escrito y quise compartirlo con mis amigos de FB.
Gracias por estas merecidas palabras al Terror. Me encantó el título.

Camilo Venegas dijo...

Shayra, sé que a Luis nunca se le podrá devolver todo lo que dio. Su obra, por más que se rescate, jamás alcanzará la dimensión que realmente debió tener. En cuanto a mi blog, puedes "robarte" todo cuanto quieras. Soy yo el que debo darte las gracias por eso. Un abrazo grande.

Shayra Ramirez dijo...

Un abrazo grande para vos...de miércoles a media tarde.

Bladimir Zamora dijo...

Cami, ya sé que todos andamos entre la vida y la muerte pendiente de un encuentro. Mi querer por ustedes sigue intacto y también es parte de mis memorias cotidianas, los pedacitos de vida de los cuales está hecha mi existencia. Hace unos días le conté a Laura Vitier, la hija de Sergio, la risa intensa de Cintio y tuya, cuando Fina cayó al piso y yo tras ella en aquel apartahotel de Madrid. Mis besos.