19 abr. 2009

Auténticos decadentes

Los líderes del “socialismo del siglo XXI” (Hugo Chávez, Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales) se presentaron en la V Cumbre de las Américas con esa arenga caduca y redundante que dejan por donde quiera que pasan.
Esta vez, para colmo, llevaban una dama de compañía (Cristina Fernández de Kirchner) cuyo discurso fue tan abigarrado como su maquillaje. Tan anquilosada se ha quedado esa ala de la izquierda latinoamericana, que ahora es el gobierno de Estados Unidos quien tiene las concepciones más progresistas en el hemisferio.
Frente al anticuado radicalismo y el afán de confrontación de los líderes de Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, cada frase de Barack Obama fue un alivio. Como era de esperarse, la voz cantante en el bando reaccionario la llevó Hugo Chávez, quien no contento con todas las boberías que había dicho, le regaló a Barack un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, un libro escrito por Eduardo Galeano en 1971 y que ya hasta su autor debe estar conciente de su poca vigencia.
“Pensé que sería uno de los libros de Chávez. Le iba a dar uno de los míos a cambio”, comentó el Presidente norteamericano. “Yo no viene aquí a discutir del pasado, yo vine a pensar en el futuro”, dijo Obama al principio de su discurso. Esa frase provocó una ovación casi unánime. Sólo los líderes del “socialismo del siglo XXI” y su dama de compañía se abstuvieron de participar.
Es comprensible, sería una inconsecuencia que lo hicieran. En el futuro al que se refiere Obama no hay lugar para auténticos decadentes. Ellos lo saben.

4 comentarios:

Lucía, Miami dijo...

Geniaaal! Son verdaderamente un pandilla de auténticos decadentes. Lo peor de cada casa, como diría Serrat. Gracias por tu Fogonero.

Anónimo dijo...

Amo a Obama.

Lemis

Aborrezco a ese mono Chávez y a todos los iguales a él y al Caballo del que fueron clonados.

Norberto Clemente dijo...

Estos tipos quieren arreglar el mundo desde afuera, si prueban el arroz con frijoles por mas de una decada cometerian suicidio

Gerardo González dijo...

Uno de los grandes problemas de los latinoamericanos, es dejarnos llevar por nuestras pasiones, eso acá es normal, mientras que en otros pueblos es señalado y entendido como arbitrariedad y anarquía.
Salir de un talante del mal como Chávez y otros intrépidos malhechores populistas, debe hacerse tras la bofetada racional o a punta de una estampida irracional, el término medio no satisface más que el hedonismo de estos gendarmes.