8 sept. 2008

La tercera invasión

La historia de Cuba está signada por las invasiones. Todas se han llevado a cabo de oriente a occidente, aprovechando las facilidades tácticas que ofrece la geografía de la isla. La primera se libró en el último lustro del siglo XIX. A machete limpio, Máximo Gómez y Antonio Maceo lograron la más importante epopeya militar en la historia del Caribe y Centroamérica.
Aunque la invasión de los mambises no logró la independencia definitiva de Cuba, fue el preámbulo de una república que duró medio siglo. Durante esos cincuenta años, el país se convirtió en un líder económico del continente, levantando una infraestructura que hoy, a pesar de su prolongado deterioro, luce impresionante. La segunda invasión fue ideada por Fidel Castro y ejecutada por Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos.
Debido a la gran desmoralización de las tropas de Fulgencio Batista y al apoyo de una clase media que deseaba un cambio inmediato hacia la democracia, la avanzada rebelde se convirtió más bien en un desfile donde apenas hubo combates ni bajas. Cuando la caravana llegó a la Habana, incumplió la promesa de convocar un gobierno democrático e instauró una dictadura que ha dejado a la nación en un estado paupérrimo, llevándola de regreso al mismo punto del siglo XIX del que partieron los mambises cuando sonó el primer toque a degüello.
La tercera invasión no es obra de los cubanos sino de la naturaleza. Junto el día de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, el huracán Ike recorre la isla de oriente a occidente, derribando lo poco que encuentra en pie a su paso. El saldo que dejará la tormenta aún es impredecible, pero sea cual sea será devastador.
En estos momentos Ike barre al Camagüey. Si su trayectoria coincide con los pronósticos, luego avanzará sobre Las Villas, Matanzas y La Habana, para abandonar el territorio nacional por los pueblos que el huracán Gustav destruyó hace apenas unos días. Aunque no está hecha por hombres, el fantasma de esta invasión también puede cambiar la historia de Cuba, porque al barrerla, está dejando toda la desesperación al descubierto.

2 comentarios:

Roberto dijo...

La tiranía se aseguró de desterrar cualquier "cataclismo humano" desviando las invasiones hacia el norte. No creo que Gustav o Ike sean el fin, pero me conformaía con que fueran el principio...del fin.

Cien Por Ciento dijo...

derribando lo poco que encuentre... buenísimo.

Mis saludos fogonero.

Seguiré visitando este blog.