2 jul. 2008

Sí, el mundo cabe en una canción

“Esto no es un teatro, pero esto será un concierto”, fue lo primero que dijo Fito antes de sentarse al piano, desconcertado por ese incómodo espacio que es La Fiesta del Jaragua. Tenía razón. Muy pronto a todos se les olvidó el “dónde”, el “cómo” y el “cuándo” para disfrutar única y exclusivamente del “qué”.
En el concierto de anoche, Fito y su piano fueron más que suficientes para probar que, en efecto, el mundo cabe en una canción. Más de una vez recordé mis primeros encuentros con su música, allá en La Habana de mediados de los ochenta. Aun aquellas piezas, escritas en circunstancias muy diferentes a las de hoy, mantienen su vigencia, como sólo sucede con los clásicos.
“¡Buenas noches, Santo Domingo! ¡Hasta el próximo disco!”, fue lo último que dijo antes de perderse caminando en la parte sin luz del escenario. Ya en el Malecón, seguía escuchando a Rodolfo: “Yo ya no pertenezco a ningún ismo/ me considero vivo y enterrado/ yo puse las canciones en tu walkman/ el tiempo a mí me puso en otro lado/ tendré que hacer lo que es y no debido/ tendré que hacer el bien y hacer el daño/ no olvides que el perdón es lo divino/ y errar a veces suele ser humano…”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La filosofia ni la poesia son escudos de la realidad. "Algun día lo vas a entender/ Es que cuando nos echamos a correr/ Hay mil maneras de seguir, pero ninguna de volver".

Anónimo dijo...

Lo importante no es llegar/ lo importante es el camino/
y eso que llevas en tu corazon/ y eso que llevas ahí/
Te vi desde lejos en el concierto en aparente buena compañía,