21 oct. 2007

Del mismo mono

James Watson, uno de los hombres que desentrañó la estructura del ADN, acaba de provocar una oleada de indignación con una sola frase: “Nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que la inteligencia de los africanos es igual a la nuestra, cuando todas las pruebas indican que en realidad no es así”.
No hay que ser Premio Nobel para llegar a la conclusión de que esa “teoría” es científicamente estúpida. A favor de Watson, que mereció el Premio de la Academia Sueca en 1953, sólo pudiéramos aducir una excusa. Tenemos evidencias recientes de otros hombres brillantes que, al llegar a la senilidad, se han puesto a reflexionar sobre un sinnúmero de sandeces.
Watson no es el primer científico que trata de probar que el coeficiente de inteligencia de los blancos es superior al de los negros. Eso no es lo que preocupa, lo que indigna. La infamia está en el caldo de cultivo, en esos sectores que necesitan creerse una raza superior para poder afirmarse a sí mismos.
Pero todos, hasta el mismísimo Watson, saben que en el fondo hay algo que es elemental: venimos del mismo mono.

17 oct. 2007

Lo que queda

Nadie le ha dicho, al parecer no le han advertido, pero eso es lo que queda. Esas imágenes ya son imborrables. Por eso en cuanto reapareció ya no era reconocible. Su imagen ya no es más su imagen. En mi cabeza empezó a sonar la voz de Barbarito Diez y los cuentos que me contaron del mendigo más famoso de La Habana: "¡Miren quien viene por ahí, el Caballero de París!". Eso es todo lo que paso, eso y una extraña mezcla de burla con compasión que por más que se trate, resulta inevitable.

8 oct. 2007

La marca del Che

40 años después de su asesinato en la Quebrada del Yuro, el Che Guevara es en muerte lo que más detestó en vida: una marca capitalista. Su silueta se ha convertido en un souvenir que se reproduce por todo el orbe, desde las calles en ruinas de La Habana hasta las selvas todavía hambrientas de Bolivia. En las tiendas virtuales se ofrecen los más inconcebibles artículos con su efigie y sus mechones de pelo serán subastados por Heritage Auction Galleries.
La revolución que él pretendió hacer por toda Latinoamérica, basada en unos ideales que garantizaran su permanencia, ahora está en manos de un bufonesco militar que compra adeptos con barriles de petróleo. A diferencia de Guevara, Chávez no necesita de las ideologías. Los modelos de Cristina y Don Francisco le son más útiles que Marx y Lenin para su reality show.
Los hijos y los nietos de los campesinos bolivianos que en Ñancahuazú le negaron cualquier ayuda, ahora viven del turismo que genera “La ruta del Che”. Aunque era un ateo acérrimo, no pocos lo quieren convertir en un santo y dicen tener pruebas de sus milagros. En Santa Clara, a pocos pasos de sus presuntos restos, se venden unos ceniceros con él en el fondo, de pie y con el brazo en cabestrillo, todavía listo para un combate en el que ya no puede hacer nada.