29 dic. 2007

La buena conciencia

Si la narcoguerrilla de las FARC usa el territorio venezolano para escapar del ejército colombiano cada vez que se ve acorralada, si es a través de esa frontera que reciben las armas y la logística necesaria para continuar cometiendo sus actos criminales, lo más razonable es que tuvieran un gesto de gratitud con Hugo Chávez, justo ahora, cuando él más lo necesita.
Los últimos meses han sido aciagos para el líder de la revolución bolivariana. La derrota de su propuesta de dictadura a la cubana en el Referendo Constitucional, estuvo precedida por el “¡Por qué no te callas!” de la Cumbre Iberoamericana. En esa reunión de mandatarios, Chávez ofreció pruebas suficientes de su escaso talento para heredar el legado de su agónico tutor. Sin Fidel a su lado, se conduce de disparate en disparate, como una brújula sin imán.
La operación humanitaria para liberar a los rehenes de la FARC, no es más que un espectáculo mediático para que Chávez recupere algo de la credibilidad perdida y tome un segundo aire. Ellos, los terroristas y el gobernante, siguen la lógica de Komar y Melamid, la excéntrica pareja de artistas rusos: la buena conciencia es fruto de la mala memoria.

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