28 ago. 2007

Pequeña petición diurna

Gracias a las canciones de Silvio Rodríguez me hice pretendiente de la palabra esperanza. “El sueño se hace a mano y sin permiso”, me repetía a mí mismo todos los días, cada vez que tropezaba y caía, tratando de ir por la vida con “ojo en camino y ojo en lo porvenir”.
Digo todo esto, porque hace unos días me alegró que el propio Silvio pudiera alimentar una de sus esperanzas. El autor de “Yo te quiero libre” viajó dos veces a República Dominicana con la única excusa de ver y escuchar en vivo a Sting y a Caetano Veloso.
Como el Silvio trovador convive con el Silvio diputado del parlamento cubano (no sé si con las mismas reglas que mister Hyde comparte el cuerpo del doctor Jekyll), se me ocurre hacerle una pequeña petición.
Me encantaría que él cuente en la Asamblea Nacional la experiencia que tuvo en ambas expediciones. A lo mejor cuando lo oigan de su boca en el “congreso de lo unido”, se conmueven y deciden concederle el mismo derecho al resto de sus compatriotas.
Eso sí sería un importante logro para que todos los que han cantado y se han aprendido de memoria su “Pequeña serenata diurna”, entiendan de verdad lo que significa uno de sus versos más reveladores: “vivo en país libre, cual solamente puede ser libre”.

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