1 may. 2007

La última cruzada

La última guerra de Fidel Castro no se libra en un campo de batalla, sino en un campo de caña. Hace semanas que el comandante publica sus reflexiones por entregas, al estilo de Corín Tellado. En cada una de ellas, y con adjetivos cada vez más graves, advierte a la especie humana de una nueva amenaza exterminadora: el etanol.
Después de sumar y restar, multiplicar y dividir cientos de numeritos, el líder revolucionario ha llegado a la conclusión de que si se produce etanol a gran escala, gran parte de la humanidad se morirá de hambre.
Cabe recordar que cuando Fidel asumió el poder en 1959, Cuba era el mayor productor de azúcar del mundo con cerca de ocho millones de toneladas anuales. Cincuenta años después, el país es incapaz de producir ni siquiera un millón de toneladas de crudo y, según informes recientes, las tierras donde se dejó de sembrar caña permanecen ociosas, sin producir alimento alguno.
Si a todo ese desastre se le suma la influencia que perdería Chávez en la región, la cruzada de Fidel contra el etanol no es tan disparatada como parece.

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